sábado, 1 de agosto de 2026

Artículo de Gabriel García Márquez

Visita a Santa Marta, el texto que García Márquez publicó en su columna La Jirafa.

Una grata invitación me mantuvo alejado por algunos días de estos agradabilísimos predios. Afortunadamente, estuve en una ciudad –Santa Marta– donde cada piedra centenaria, cada monumento, cada instante de la hermosa bahía es un motivo para seguir dándole vueltas a este diario molinillo de impresiones. Por allá me dijo alguien –alguien que, según entiendo, comete versos– que con las ciudades, como con las mujeres, sólo debemos arriesgarnos cuando hemos llegado a la mayor edad. Eso está bien, aunque no guarde ninguna relación con esta nota y aunque realmente me sienta satisfecho de haber corrido el riesgo de conocer a Santa Marta a una edad en que las experiencias empiezan a tener ya ciertos ribetes de escarmiento.

La verdad es que Santa Marta es una ciudad desconcertantemente silenciosa. Quizá la más silenciosa que haya conocido sin exceptuar a Tunja, Popayán, Cartagena, Mompós, y a todos esos pueblecitos coloniales del interior de la república donde el visitante tiene motivos suficientes que preguntarse si es realmente una persona viva o un fantasma. Tunja y Popayán, ciudades sin mar, tienen más de monasterio deshabitado que de predios urbanos. Cartagena, encrucijada portuaria, se ha visto en la necesidad de ser una ciudad moderna a pesar de su arraigada vanidad de monumento colonial, lo que ha hecho de ella una ciudad estrecha, apretada, como una novela con ambiente del XVII, cuyos protagonistas tuvieran, sin embargo, la mentalidad de la época actual. Santa Marta, en cambio, tiene un ambiente que parece vivir todavía en el siglo pasado a pesar de que su aspecto arquitectónico no conserva la preocupación colonial de Tunja, Popayán o Cartagena.

Creo que, desde ese punto de vista, las ciudades que más se parecen son Santa Marta y Mompós. Detrás de los inmensos ventanales, en las calles de esta última, se oye durante las doce horas del día un instante e inconcluso ejercicio de piano que no puede ser ejecutado sino por una de esas muchachitas soñadoras, de trenzas largas y ojos provincianos, que todavía no saben realmente si están aprendiendo a tocar el piano para este mundo o para las páginas desoladas de una novelita romántica. En Santa Marta sucede exactamente lo mismo. Y en cada casona antigua, hay una lápida histórica y un ejercicio de piano. Para siempre. Lo más extraordinario del silencio de la capital del Magdalena, es que se conserve intacto, como desde los días de don Rodrigo, a pesar de que nadie parece hacer el menor esfuerzo por conservarlo. En Cartagena se han dictado serias disposiciones policivas con el objeto de borrar los desordenados ruidos de la ciudad. No sé si en Santa Marta se han tomado medidas semejantes, pero lo cierto es que allí no se vocean los periódicos, no suenan las bocinas de los automóviles, ni los transeúntes hacen ruido al andar. Sin embargo, se conserva ese silencio de una manera tan espontánea, tan natural, que más parece obedecer al temperamento de los habitantes que a una disposición de policía. Es como si los samarios estuvieran tan aburridos en su ciudad, que ni siquiera se toman la molestia de perturbar el silencio de su aburrimiento. La bahía misma es serena y apacible. Más que una ensenada propicia para las vacaciones, más que un magnífico fondeadero para los barcos internacionales, la bahía de Santa Marta es una sensación. Una apacible sensación de quietud, de bienestar, de mansedumbre. Podría decirse –por su extraordinaria belleza– que no es un paisaje, sino una ilusión óptica. Y hasta Mercedes de Armas, esa criatura frutal que habita la luz de Santa Marta, es la belleza más reposada y serena que haya podido transitar por el mundo. 

Gabriel García Márquez

Texto publicado en la columna “La Jirafa” bajo el seudónimo “Séptimus”; El Heraldo Barranquilla (Marzo de 1950).

jueves, 30 de julio de 2026

Apuntes del Cuaderno

La autoayuda no es filosofía, es un negocio. La filosofía y la teología no son determinismos.

Puede ser que en algo ayuden a tener las herramientas para uno reflexionar de manera eficaz y constante, para mejorar y corregir ciertos defectos que nos traen inconvenientes en la vida cotidiana.

Inconvenientes familiares o con compañeros y amigos.

Pero la corrección la hace uno mismo, con la capacidad de discernimiento que Dios nos dió.


Llegando al final de un camino andado...

 


miércoles, 29 de julio de 2026

Apuntes Urbanos

Camiones chatos de Europa y camiones trompones en los Estados Unidos.

Aunque en Venezuela existen de los dos, la razón es simple; Los Estados Unidos construyó autopistas que pasaban hasta por el downtown de las ciudades, escoñetaron cuanto casco histórico había por ahí porque esa era la doctrina; el vehículo por encima del peatón, aunque hoy están recogiendo y ahora el peatón y el colectivo son prioridad. Un tema que da para mucho.

No es que en Europa no hayan autopistas magníficas, lo que pasa es que también hay carreteras secundarias angostas y ahí los chaticos son más eficientes. Todas esas carreteras secundarias angostas forman una inmensa red continental. Una gran articulación.

Aunque aquí en Venezuela hay ambos, reitero, en nuestro país las carreteras secundarias y más a las agrícolas no les paran mucho. Se ha escrito algo sobre eso, pero se puede seguir haciendo.

Las articulaciones urbanas de vialidades fue un proyecto del finado alcalde de Maracay; Pedro Bastidas y Maracay posee potencial igual que muchas ciudades. Por ejemplo; La carretera Camburito se puede empalmar con la avenida principal de La Morita y lleva hasta la intercomunal Santiago Mariño saliendo por Gonzalito, y si se proyecta la avenida Aragua mejor queda. Es decir proyectos sencillos; Ampliación, unir una con otra, demarcación, paradas, señalización, nomenclatura y etcétera.

Ya se ha escrito sobre eso en otras entregas, pero las mismas ideas bailan en la cabeza.

Recordando que la nueva doctrina en movilidad es ampliar aceras, hacer boulevares, ciudades verdes, ciclo rutas y transporte colectivo fiable y cómodo.

¿Estamos en algún nivel?

Y hablando de aceras, visitando Puerto Cabello y también Maracay. Hay un descuido con el tema de las aceras y el transporte. Después de la esquina La Alcantarilla, el comercio es bueno y fluido pero las aceras están caóticas y los buses unas cafeteras. Igual que las de Palo Negro. FONTUR; ¿Dónde estás?

Luis Eduardo Llanos Cabeza 

Autor y prosumidor cultural 

Imágen de un acera en la avenida Constitución con Bermúdez en Maracay.




martes, 28 de julio de 2026

Apuntes del Cuaderno

En Puerto Cabello y La Guaira si pasan cosas malas.

La Guaira y sus deslaves y terremotos han traído y desolación y muchos muertos.

Puerto Cabello ha sido imán con las batallas urbanas, pero la más ruda fue El Porteñazo, batalla urbana de las más duras que dejó la ciudad con un olor horrible, según algunos testigos que me hablaron de ello. Olor a guerra; Sangre, sudor, lágrimas, el olor del estrés y el dolor, a excrementos y orines de los fallecidos, pólvora, húmedad de viviendas destruidas y quién sabe a qué más.

Otros testigos me contaron los sonidos después de la batalla, sonidos espectrales de dolor y llanto. Puerto Cabello (ciudad que quiero tanto) aún hoy tiene esa pesadez. Se siente en el ambiente.

Y lo más macabro, es que los estúpidos que lo promovieron, hablan y escriben de ello con orgullo.

No piensan en esos muchachos muertos y mutilados que habían salido de su adolescencia y que por pobres y campesinos fueron convertidos en soldados, para que en una emboscada en el sitio de La Alcantarilla fueran asesinados por mercenarios tarifados financiados por isla caribeña.

Perdón a los familiares de los muchachos muertos y no ese descarado pavoneo es lo que deberían hacer los promotores del evento.

O por lo menos; CALLARSE LA JETA.

Luis Eduardo Llanos Cabeza 

Autor y prosumidor cultural 

Imágenes actuales de la esquina La Alcantarilla en Puerto Cabello... Imágenes propias.






lunes, 27 de julio de 2026

Apuntes del Cuaderno

Existirá eso que se llama autodeterminación de los pueblos /// es excusa para salir del paso /// para validar entre gobernantes sus ganas de quedarse con el coroto para siempre.

Según la científica de México es así /// el pueblo de Nicaragua decidió no darse más elecciones /// decidió que el mini me de Somoza se quedara para siempre en el poder con su monstrico.

Todas esas estupideces como autodeterminación, soberanía y patriotismo es un negocio propio de los que gobiernan.

Un pueblo hambriento, desmotivado y oprimido no piensa en nada de eso.

Eso es una franquicia de los mandamás /// DE LOS MATATANES...

Luis Eduardo Llanos Cabeza 

Autor y prosumidor cultural 

Apuntes de la vida...