miércoles, 13 de mayo de 2026

Artículo de prensa de Rafael Caldera

 Rafael Caldera - sitio web oficial

EL ESPEJISMO DE LA CONSTITUYENTE 

Columna de Rafael Caldera «Panorama venezolano», escrita para ALA y publicada en diversos diarios, entre ellos El Universal, del cual extraemos su texto, del 11 de agosto de 1993.


 Sobre la conveniencia de hacer una reforma general de la Constitución hay consenso. Hay que ampliar la democracia representativa, hacerla más participativa, renovar las estructuras del Estado para hacerlo más eficiente y para que preste un mejor servicio. La cuestión está en quién debe hacer la reforma, si el Congreso que vamos a elegir (con un referéndum popular para su aprobación) o una Asamblea Constituyente.


No dudo que entre los partidarios de que se convoque una Asamblea Constituyente hay quienes, de buena fe, piensan que todo está tan podrido que sólo rompiendo el «hilo constitucional» se pueden adoptar fórmulas capaces de poner al país en marcha hacia una nueva realidad. No me pueden negar que hay también quienes, convencidos de que nada pueden alcanzar dentro de los parámetros previstos por la Carta Fundamental, promueven la idea de la Constituyente porque se imaginan que van a introducirse en ella para pontificar sobre el destino del país. Por supuesto, hay además quienes necesitados de un apoyo electoral cada vez más desfalleciente, suponen que con este atractivo podrán salir del estancamiento en que se hallan y hacerse pioneros de un futuro incierto.


La verdad es la de que los más esforzados propagandistas de la idea no explican cómo será la Asamblea que proponen, ni qué proponen que dicha Asamblea deba realizar. Porque una Asamblea Constituyente, de acuerdo con la doctrina, asume en sí todos los poderes del Estado. Puede destituir al Presidente de la República y disponer quién o quiénes debe sustituirlo: en el rigor de los principios, podría decidir que en vez de un Jefe de Estado hubiera un Consejo de Gobierno, o una monarquía constitucional. Todo está a su arbitrio, la integración de los poderes públicos, la enunciación de los derechos ciudadanos y hasta la estructura misma de la República. Es curioso, por cierto, que acérrimos federalistas hayan sugerido una Asamblea Unicameral, la cual, al eliminar el Senado, borra de un plumazo la representación de los estados, que es precisamente la justificación de la Cámara Alta. Se supone que la elección de la suprema Cámara sería hecha por votación totalmente uninominal; pero en Colombia se hizo por lista única, un solo circuito electoral (el país entero), por representación proporcional; y se previó además una forma curiosa de elección para adicionar dos miembros por cada frente guerrillero que se pacificara, escogidos a dedo por el Presidente de la República y el Comandante respectivo.


Algunos piensan que una Asamblea Constituyente tendría sólo la atribución de redactar una nueva Constitución, como ocurrió en Perú cuando el gobierno militar presidido por el general Morales Benítez la convocó, con la idea de entregar el poder a los civiles, pero sin otra atribución: sólo cuando promulgada la Carta Fundamental se hizo la elección popular del presidente Fernando Belaúnde Terry, entregaron los militares el poder. La Constituyente colombiana fue convocada por un Decreto, dictado por el presidente Gaviria, en virtud del estado de sitio, como una Asamblea «Constitucional», con agenda limitada y tiempo de duración preciso. Se suponía que actuaría durante el receso del Congreso, por lo que debió finalizar sus labores antes del 20 de julio, fecha en que se reunirían nuevamente las Cámaras. Pero la Corte Suprema, al declarar «exequible» el Decreto (por un margen muy estrecho y contra la opinión de la Sala Constitucional), suprimió la limitación de la agenda, aunque dejó el plazo: al instalarse, la Asamblea se auto-denominó «Constituyente» y disolvió el Congreso, lo que motivó la renuncia del ex presidente Pastrana Borrero, quien había sido electo como uno de los miembros de la Constituyente.


Lo más curioso del caso colombiano es que, una vez terminada la redacción de la nueva Carta (festinadamente, para sujetarse al plazo previsto) no se presentó a referéndum popular. Fue fruto de pura democracia representativa, porque los constituyentes no rindieron cuenta a nadie.


En Venezuela, los únicos que han dicho concretamente lo que quieren cuando piden la convocatoria de la Constituyente son algunos distinguidos y apasionados voceros del extremismo neoliberal. Ellos aspiran a sustituir la actual Constitución, que califican de «socialista», por una de su más pura ortodoxia. Quieren suprimir la «pamplinada» de los derechos sociales y eliminar todo rastro de intervención del Estado. Tachar desde el preámbulo, todo lo que tenga algún sabor de justicia social. Pienso que para ellos lo más fácil sería poner en vigencia la Constitución de Pérez Jiménez, ya que Laureano Vallenilla, en 1953, en la última discusión el texto, le hizo una poda a fondo, convirtiéndolo prácticamente en una sencilla Ley Orgánica del Poder Público.


La finalidad que inspiró, con gran ilusión, al proceso constituyente colombiano fue, principalmente, renovar la clase política. Claro que, además, cambiar las estructuras, ya que la Constitución de Ríonegro tenía más de cien años de vigencia, con pocas modificaciones, y prohibir algunos abusos de los parlamentarios. También había, en el fondo, el deseo de anular por este medio la extradición de colombianos a Estados Unidos, aspiración hondamente sentida y vigorosamente reclamada por los narcotraficantes. Se aspiraba, además, a que se abriera definitivamente la puerta a la pacificación de los grupos guerrilleros. Pero esos y otros problemas del país no quedaron resueltos; continúan las guerrillas alterando el orden público y social, y en las elecciones siguientes, más de la mitad de los miembros del Congreso fueron los mismos de antes. Y cuando se tuvo la esperanza de que los jefes de la narco-violencia se entregaran como ocurrió, en efecto, temporalmente, con Pablo Escobar, el éxito resultó fugaz, y hoy siguen el jefe del Cartel de Medellín y los demás empresarios del narcotráfico disfrutando de impunidad.


El ejemplo de Colombia nos atañe especialmente, por la estrecha vinculación y el indisoluble afecto que nos vincula con el país hermano y porque el caso de la hermana República fue el que motivó entre nosotros el planteamiento del tema. Valdría la pena que quienes lo sustentan estudiaran a fondo la experiencia colombiana y siguieran de cerca el proceso del «Fujimorazo» (¿reelección?, ¿pena de muerte?) en el Perú.


La Constitución venezolana de 1961 fue elaborada por el Congreso, con ratificación de las Asambleas Legislativas. Dos años de intensa labor produjeron la Carta que más ha durado y que ha merecido mayor reconocimiento de los constitucionalistas de América Latina y de España. Lo más sensato ahora es comprometer al Congreso que se va a elegir, a emprender de inmediato la reforma general de la Constitución, para interpretar los cambios experimentados por el país en estas tres intensas y complicadas décadas. Se puede incluir en la reforma la previsión de convocar una Asamblea Constituyente, para el caso de llegarse a considerar que la reforma no llena las expectativas nacionales. Así lo propuso la Comisión Bicameral que tuve el privilegio de presidir, aunque deberían precisarse mejor las características y objetivos de una eventual convocatoria. No condenaríamos al electorado (que ha mostrado últimamente no despreciables corrientes abstencionistas) a un nuevo e inmediato proceso electoral.

Doctor Rafael Caldera Rodríguez 

Autor 


martes, 12 de mayo de 2026

Artículo de Prensa de Víctor Raúl Haya de la Torre

REPERTORIO AMERICANO, XXIV, Num. 14 (23 de abril de 1932)

Víctor Raúl Haya de la Torre 

Aprismo y comunismo

EL APRISMO NO ES COMUNISMO

Mil veces ya hemos ratificado esta declaración terminante: el aprismo no es comunismo. Y no es comunismo, no porque los apristas lo declaremos. Nuestra afirmación esta fundada en el propio Marx. El comunismo científico, no el primitivo de los pueblos primarios ni el utópico y verbal de los fantaseadores revolucionarios, es una etapa social y económica posterior al industrialismo capitalista. La gran industria crea al gran proletariado, y cuando éste ha evolucionado suficienteinente hasta alcanzar un alto grado de conciencia y de cultura, es que el comunismo es posible. Del examen realista de nuestras clases sociales ... hemos llegado a la conclusión de que nuestro proletariado es incipiente como incipiente es nuestra industria. Hemos visto también que nuestro proletariado no es el proletariado manufacturero de los paises verdaderamente industriales. Nuestra industria es mayormcnte extractiva, de materia prima o medio elaborada. Consecuentemente, el grado de progreso cultural de nuestro proletariado es menor, es más lento que el de los proletariados de la gran industria, que "forjan la máquina" y producen la manufactura. Un pueblo es verdaderamente industrial "cuando produce los instrumentos de producción", cuando hace la máquina, quando extrae y utiliza el hierro. Nuestros pueblos importan la máquina, nuestro proletariado aprende a manejarla, pero no puede forjarla. Por eso, nuestro industrialisino es económicamente colonial e incipiente y nuestro proletariado como clase no puede gobernar aún.

De otro lado, la industrialización del país de que hablaba en sus discursos el señor Leguía y que hoy repiten muchos de nuestros viejos políticos, resulta una vana palabra. Industrializar el Perú, cómo Estados Unidos, Inglaterra, Alemania o el Japón, ha de ser por varias edades imposible. Imposible aún cuando imperara el socialismo en el mundo. Porque la competencia y la superproducción industrial de hoy no lo permiten; porque el costo de producción de una industria manufacturera en el país no tolerarïa concurrir con la de los países que han alcanzado un alto grado de evolución económica, social y técnica. Y aún cuando el socialismo fuera el sistema económico mundial, superindustrializar a nuestros pueblos sería retornar a la "anarquía de la producción" que es el término científico de Marx para señalar como origen de las crisis del capitalismo el afán de producir excesivamente, bajo el empuje de la competencia, más de lo que el consumo del mundo necesita o puede absorber.

Los apristas hemos sostenido y sostenemos también que la realidad de Rusia no es la realidad del Perú. La posiciön, extension y aislamiento geográfico de Rusia, su estupenda riqueza en productos naturales, su grado anterior de evolución industrial manufacturera y la característica psicológica de su pueblo, han permitido el gigantesco y transcendental experimento que hoy realiza cuyo resultado es aventurado prever, pero cuya importancia es absurdo desconocer. Sin embargo, expresivo de la complejidad de los fenómenos económicos y sociales, aún en los pueblos que han alcanzado un alto grado de industrialización, el hecho histórico de que naciones más avanzadas que Rusia por su industrialismo, con prolrtariados que confinan númericamente con la mayoría de su población total, con problemas gravísimos de desocupación y crisis financiera, que están vecinos a Rusia, comb Alemania o cercanos a ella, como Inglaterra, no hayan seguido el camino de la revolución. Si hemos de aceptar con Marx el determinismo histórico, no es posible dejar de reconocer la trascendencla de experiencias tan palmarias ni olvidar que implican lecciones importantísimas para la apreciación de realidades como la nuestra.

Los mismos comunistas están seguros de la imposibi1idad de implantar inmediatamente el sovietismo nuestros paises. En un libro interesante del escritor colombiano Cuadros Caldas, soldado de la revolución mexicana y observador realista de los fenómenos de nuestra América, se analizan las profundas diferencias entre el aprismo y el comunismo y se cita, de un editorial del diario del Partido Comunista Francés "L'Humanité", la opinión de los comunistas europeos sobre nuestra América. En esa cita se reconoce de acuerdo con el marxismo, que los pueblos latinoamericanos no están listos para el comunismo y deben cumplir previamente su "etapa democrática de evolución política". (Véase el libro El comunismo criollo por J. Cuadros Caldas, México, 1930)

De otro lado, son bien conocidas las campañas del comunismo contra el APRA. Mientras el aprismo quiere "cumplir la etapa democrática", organizar constructivamente el Estado, educar, mejorar, defender y capacitar a las clases productoras del país, el comunismo propugna la "agitación permanente" entre los obreros de las industrias extractivas, para entorpecer la producción y favorecer el progreso de las industrias similares en Rusia. El azúcar, el algodón, el petróleo, etc., latinoamericanos compiten en los mercados mundiales con los de Rusia. Contribuir a su no producción en paises como el nuestro es favorecer la producción rusa. Por más que sepamos que todas esas industrias en el pais pertenecen casi totalmente a manos extranjeras y dejen muy poco al Perú, debemos tener en cuenta que el resultado inmediato del plan comunista sería la miseria de nuestra población laborante sin expectativas inmediatas de mejoramiento por no estar preparada para controlar la producción y gobernar el Estado por si misma, cömo hemos demostrado.

Esta profunda diferencia entre el comunismo criollo -cuya propaganda ha ayudado El Comercio- y el aprismo, es bastante para demostrar nuestra definida posición frente al comunismo, y a la labor negativa y odiosa de sus malos agentes en países como el nuestro, atentatoria contra la vida y progreso de las mismas clases que pretende defender. For eso hemos visto que mientras El Comercio y los representantes del civilismo en la Constituyente, invocan a los comunistas criollos para atacar al aprismo, nuestro Partido -Consciente de su misión defensora del pueblo- es blanco de los odiosos ataques de esa alianza inexplicable. 

Víctor Raúl Haya de la Torre 

Autor 

Artículo de prensa de Pedro Elías Hernández

 INFORME 21

Maracay: capital monetaria de Venezuela

Pedro Elías Hernández (PEH)

11 abr 2023

Artículo de PEH;

El bolívar es una moneda  enferma, de la cual huimos como si fuera una peste. 

Hay una anécdota que cuenta las enseñanzas de un maestro de economía a sus alumnos. Le gustaba el método peripatético y salía a pasear con sus discípulos. Una vez los llevó a la casa de la moneda, lugar en donde se imprimía y acuñaba el dinero de circulación legal. Al llegar al sitio se oyó el ruido de las prensas en plena producción. El maestro les decía; “oigan bien, ese es el sonido de la inflación”.

Comentario del autor del blog:

Recordemos que la inflación es monetaria, es culpa en gran porcentaje de la impresión de dinero sin respaldo. 

En Venezuela los chavistas culpan de la inflación a otros, menos los que tienen la responsabilidad de la economía y de fabricar el dinero.

Artículo de PEH

Yo vivo en la ciudad de Maracay, Venezuela, y con frecuencia transitaba por la avenida Casanova Godoy a la altura de la llamada Hacienda La Placera, paraje que le da sede a la Casa de la Moneda de mi país. A veces me detenía en las proximidades de ese lugar, de acceso difícil y distante para los citadinos. Me imaginaba el sonido de las máquinas trabajando y de la inflación venezolana que allí se generaba. Las actividades de esa dependencia del Banco Central de Venezuela entiendo que están paralizadas o semiparalizadas. Los bolívares ya no se producen físicamente allí, pero desde luego la inflación continúa campante.

En materia monetaria Venezuela sufre una crisis inflacionaria. Los precios de los bienes y servicios suben incesantemente. La moneda pierde valor, capacidad de compra. La inflación tiene como consecuencia el incremento de precios, pero los precios no suben todos al mismo tiempo ni es un fenómeno neutral. Es un proceso desigual. La inflación es un fenómeno donde hay ganadores y perdedores. Es lo que en teoría económica se llama “el efecto Cantillon”.

Muchos precios suben, pero el último que sube es el precio de la fuerza de trabajo, es decir, el salario. Al subir la mayoría de los precios y no el salario, entonces baja el precio relativo del salario, es decir, baja el salario real, ya que éste se hace más barato en comparación a los otros precios y pierde por consiguiente capacidad de compra. Y el salario real forma parte de los costos del Estado, por lo que la inflación hace que los costos salariales reales del gobierno disminuyan al compararlos con otros costos y así pueda ayudarse para cuadrar sus cuentas fiscales.

La inflación es una trasferencia de riqueza desde los que menos tienen a los que más tienen, desde los asalariados a los empleadores. En Venezuela y en muchas partes es un programa de gobierno mediante el cual el sector público se financia.

Realizando un Trabajo periodístico para la Revista “Criterios”, especializada en materia económica, entrevisté en 1991 al economista Armando León, quien para el momento se había desempeñado como Director de Cordiplan (Oficina Central de Coordinación y Planificación de la Presidencia de la República). El alto funcionario de manera muy resumida y pedagógica me explicó algo que yo pensé que era muy complejo. Me expuso cómo se diseñaba el presupuesto de la república y su estructura de ingresos y gastos. Textualmente me dijo lo siguiente: “Como el ingreso del gobierno no está relacionado con la actividad económica interna, especialmente la privada, el Estado se plantea su estrategia de gasto sin considerar el aparato productivo, más que como un eventual beneficiario de ese gasto. Lo que realmente importa para determinar los ingresos es el precio del petróleo y el Estado venezolano no puede hacer mucho para afectarlo. Se trata de determinar el ingreso en dólares que se producirá por las exportaciones de petróleo y la cantidad de bolívares que se requieren para cubrir el presupuesto, el resto es dividir”.

Comentario del autor del blog;

En Venezuela no existe el esfuerzo colectivo para sostener al Estado, es un Estado patrimonial, autónomo; No requiere nación para sostenerse. De ahí Uslar alertaba con sus escritos.

Artículo de PEH;

A partir de ese momento entendí cómo funciona monetaria y cambiariamente Venezuela. Los gobiernos tienen ingresos en dólares, gastos en bolívares y el control sobre el precio del tipo de cambio. Esta formulita contable nos ha arruinado a los venezolanos y ha hecho que el bolívar sea una moneda extinta y haya perdido sus atributos como dinero.

La inflación y la devaluación son dos fenómenos que destruyen nuestro dinero, nuestra capacidad adquisitiva. El dinero es la propiedad privada más democrática, la propiedad privada de los pobres, ya que los sectores más desposeídos casi que solamente tienen como activo económico sus ingresos.

Comentario del autor del blog;

Cuando el Estado es patrimonial se convierte en botín de guerra, botín de guerra para soldados de fortuna. De ahí que a los jerarcas gobernantes les importe tan poco la fortuna nacional.

Artículo de PEH;

La inflación, específicamente, es un fenómeno netamente monetario. Pero no es propiamente que haya mucho dinero persiguiendo pocos bienes y servicios. A veces se explica mal la cosa. No siempre es la consecuencia de la expansión indiscriminada de la oferta monetaria por parte de los gobiernos para financiar su déficit fiscal. Puede haber inflación incluso sin emitir moneda. Son los llamados efectos diferidos de la inflación.

El asunto grave en el caso de la inflación venezolana presente es la terrible caída de la demanda de dinero por parte del público. Nadie quiere bolívares, los que llegan a nuestras manos inmediatamente los queremos gastar o usar para comprar dólares o convertirlos en un activo que sí sirva como reserva de valor, lo que alimenta la carestía y encarece el tipo de cambio. Es así como se produce una suerte de inflación inercial como consecuencia de no tener una moneda nacional sana, sino enferma, de la cual huimos como si fuera una peste.

Por ejemplo, la cantidad de liquidez monetaria que existe en nuestra economía es el equivalente apenas a 1,42% del valor total del PIB al medir las dos variables en dólares. En otras palabras, la cantidad de bienes y servicios que producimos en Venezuela tienen un muy bajo nivel de monetización.

Las naciones con alta inflación o inflación crónica, tienden a evitar convertir lo que producen en moneda nacional, debido a que le han perdido confianza y no la demandan. Por eso buscan otras monedas extranjeras (fuga de capitales) o activos para su patrimonio. Las economías prósperas, que crecen, suelen tener más de 70% de su PIB monetizado, lo cual no genera un nivel de inflación preocupante ya que hay una oferta monetaria o un dinero que inspira credibilidad y por tanto es demandado por la gente. De esta forma la riqueza que se genera es más líquida y circula mejor por la economía.

Comentario del autor del blog;

Los bolívares son de hielo, no sirven para preservar valor, siempre fue una moneda subsidiada, artificial. Que nos empobreció. 

Para contabilidad sirve, para gastarla rápidamente, sirve. Para atesorar para un futuro, ¡Ni de vaina!

Artículo de PEH;

En nuestro país, las personas no quieren bolívares y el gobierno hostiliza el dólar y tolera una forma de dolarización perversa, informal y poco transparente que evita que la actividad económica se monetice como debe para fomentar que la riqueza circule libremente a través del sistema financiero, lo que impulsaría, el ahorro nacional, el crédito y la inversión.

Para corregir tal deformación monetaria y cambiaria, sería interesante ir a un sistema en el cual cada ciudadano decida libremente en qué moneda quiere tener su riqueza o qué divisa, activo físico o instrumento de valor quiere utilizar como dinero. Esto nos llevará a un sistema multimoneda o de competencia libre entre monedas, en donde muchos escogerán el dólar. Igualmente, y en paralelo, podemos regresar a un esquema como el que tuvimos desde 1918 hasta 1975 de caja de conversión perfecta, manteniendo una moneda nacional emitida por nuestro Banco Central, pero con riguroso anclaje y respaldo en divisa extranjera, o en un activo material, que podría ser el oro monetario, aprovechando nuestra condición de país con enormes reservas auríferas.

Me encuentro en Maracay, capital monetaria de Venezuela, lugar de la Casa de la Moneda. Maracay también fue sede del gobierno y da morada a los restos del venezolano que más defendió el valor de la moneda nacional: Juan Vicente Gómez.  Desde aquí, y utilizando a esta ciudad como símbolo, debería partir una cruzada nacional para el rescate del valor de nuestro dinero.

Pedro Elías Hernández 

Autor 


jueves, 7 de mayo de 2026

Artículo de AUP con comentarios

Artículos de Pizarrón de Arturo Uslar Pietri 

Título: El Festín de Baltasar.

Libro: De una a otra Venezuela; Monte Ávila Editores, Caracas 1981; Págs. 22, 23, 24, 25 y 26.

 Hay en la Biblia una estampa que se me parece curiosamente a esta hora venezolana. Es la del rey Baltasar en el festín. El oro y la plata de los vasos sagrados judíos se llena de vino, la tumultuosa corte se regocija y se ríe, suenan las músicas, bailan las danzarinas, los cortesanos se hartan, el pueblo recoge las abundantes sobras y el príncipe sonríe, entre su ensortijada barba, contemplando aquel largo panorama de plenitud y de bienestar. Nadie parece percatarse de que se está al borde de una tragedia, que el maravilloso festín no puede prolongarse indefinidamente, que todo lo que parece abundar es aparencial y falso y va a desaparecer. Hasta que aquella mano misteriosa escribe en la pared la enigmática sentencia que anuncia la inevitable catástrofe y que empieza con la palabra "mene". Una palabra que las gentes del lago de Maracaibo conocen bien y saben descifrar.

 Mucho de ese festín tiene la vida venezolana. El gobierno emanado del golpe del 18 de Octubre parece presidir gozosamente una pródiga y larga fiesta en la que se consumen enormes recursos.


Comentario del autor del blog:  

Mi abuelo decía; con lo que nada cuesta se hace fiesta. el petróleo y las minas cuando están tecnificadas e industrializadas producen mucho dinero y requieren poco personal, entonces los manejadores del estado venezolano hicieron gestión distributiva para "empoderar" a la población //es difícil sembrar el petróleo, porque siempre los gobernantes lo usan para hacerse de una clientela política y así permanecer en el poder.


Seguimos artículo de Uslar;


 Según los mejores cómputos en poco más de un año, llevan gastados mil cuatrocientos millones de bolívares. Una suma de dimensiones colosales que se ha a desbordado sobre Venezuela como esos chaparrones tropicales que todo lo inundan y arrastran, llenando de dinero alegre y fácil todas las bolsas y poniendo el país a vivir como en el diario sorteo de una lotería en la que siempre hubiera de ganar.

 Es una suma que excede a la de cuatrocientos millones de dólares, que los Estados Unidos consideraron suficiente para resolver los problemas políticos, militares, económicos y sociales de dos importantes naciones: Grecia y Turquía.

 Es una suma diez veces más grande que el total de lo gastado por Guzmán Blanco a lo largo de su vigoroso y creador Septenio; y también diez veces mayor que todo lo gastado por la Oligarquía Conservadora durante el tiempo que gobernó a la República desde 1830 hasta 1847.


Comentario del autor del blog:

Uslar estaba en contra del azar o la vida azarienta muy propia de los venezolanos y estaba a favor del trabajo y el estudio disciplinado.

Hace comparaciones cuando habla de dinero, para hacernos entrar en razón de que se ha gastado en gastos corrientes en vez de gastos reproductivos o inversiones. En hacer un pasticho de empleados y obreros en la administración pública para hacer proselitismo político.

Con los años después de la guerra mundial hacía comparaciones con el plan Marshall.


Seguimos con el artículo de Uslar;


 Esta enorme cantidad cuya enunciación excede en mucho el sentido de apreciación corriente, puede concebirse mejor relacionandola con las obras que podrían costearse con ella. Mil cuatrocientos millones de bolívares es el costo aproximado de veintiocho urbanizaciones semejantes al Silencio; o de mil ciento veinte grupos escolares iguales al República del Ecuador de Caracas, dónde cabría más que holgadamente toda la población escolar venezolana; o de setecientos mil kilómetros de carreteras, que es el triple de lo que actualmente tenemos.

 Esta visión de vértigo refleja la magnitud de lo gastado. Y también pone de manifiesto la enorme desproporción entre lo gastado y lo hecho. Pocas son las obras en que puede mirarse representada semejante avalancha de dinero. Se ha gastado en sueldos, en dádivas, en ensayos, en tanteos, en complacencias, en todo eso que tan pintorescamente ha llamado el Presidente de la Junta de Gobierno "coger goteras". Tal vez no haya habido en toda la historia del mundo "goteras" más caras. La verdad es que se ha gastado en holgorio político, en desordenadas prodigalidades de ganador de lotería, en festín de Baltasar.


Comentario del autor del blog:

1)- ¿Tapando goteras con tanto dinero?. Lo que cabía era empezar a construir economía real.

2)- Uslar hace inventario de lo que se podría construir con la cantidad de dinero que entró al país por petróleo. Obras imperecederas. Escuelas, represas, canales y hospitales.

3)- El proyecto de octubre era empoderar a la población para el consumo, el de Medina y Uslar era sembrar el petróleo, hacer con el dinero de la renta una economía real. Más que nada agrarista, aunque también industrial.

4)- Se volvió al estado paquidermico y todavía hoy pagamos las consecuencias hoy día de toda esa loquera.

5)- Y el jolgorio político que nunca falla. DOLCE VITA para los políticos y después miseria para la población.

Fórmula más que probada en Venezuela.


Seguimos con el artículo de Uslar;


 Con ser tan grave el despilfarro y tan cuantiosa la suma, no radica en ello lo peor del caso. El dinero malbaratado podría darse por nunca habido, imaginar que fue un fugaz sueño de Jauja del que se hubiera despertado.

 El verdadero mal, el mal casi irreparable, no está en que se haya evaporado el costo de veintiocho urbanizaciones de el Silencio son que se haya hecho ninguna, sino en que se ha pervertido, Dios sabe hasta qué profundas fibras, el sentido de la economía en el pueblo venezolano. Se le ha enseñado, en todas sus capas sociales, a desdeñar el trabajo por el maná, a perder en términos de magia y no de contabilidad, a perder la noción de los precios, de los costos y del equilibrio económico. Ya muy poca gente en Venezuela sabe o se pregunta si las cosas son o no son caras, ni mucho menos lo que significa la carestía. El Estado practica un sistema simple de tipo providencial. Cuando el pan sube de precio para el obrero, se le sube el salario al obrero y cuando el patrono se queja de que no puede pagarlo se le permite a su vez subir el precio de lo que produce o se le acuerda una prima. El Estado financia todo este artificioso mecanismo, y al Estado lo financia el petróleo.


Comentario del autor del blog;

Muy importante ese planteamiento de Uslar -nuestro festín de Baltasar termina en 2010, por decir una fecha, pero Uslar lo advertía. Aunque se equivocó en fechas y tiempo, lo admirable es que decía lo que podía pasar- aquí muchos no sabemos lo que es producir de verdad verdad, no entendemos mucho de precio, valor, ganancia, sustentabilidad, emolumentos, salarios. No sabemos distinguir cuando algo vale la pena comprarlo o no. El que tiene dinero para invertir no se sabe cómo hacerlo y entonces lo malbaratan. Lo hemos visto y nadie se ha encargado de investigar a fondo y veremos cuánto dinero se ha malbaratado en Venezuela y de esa mala praxis y malas costumbres viene nuestra crisis actual.

Seguimos con el artículo de Uslar;

 Se ha perdido la noción de lo que es una vida económica normal y se ha hecho casi imposible volver a ella, porque la inundación de dinero del fisco ha puesto en movimiento la espiral ascendente de la inflación que pasa sin tregua de precios altos a salarios altos, a costos altos que provocan a su vez nuevos precios altos.

 Ya nuestros precios no son el resultado de la oferta y de la demanda en los mercados mundiales. El precio del café o de la carne o el del maíz no suben en Venezuela porque el juego de las fuerzas económicas así lo determinen, sino porque los productores exigen el aumento y el Estado complaciente se los acuerda. No debe haber sino rostros contentos en el festín.

 El mercado mundial del café, o de la carne, o del maíz pueden fluctuar sin que los productores venezolanos se enteren. El Estado le asegura crecientes precios artificiales que paga con el dinero que obtiene de la renta petrolera, y de este modo, insensiblemente, nuestro café o nuestro algodón, o nuestros salarios se desnaturalizan y se van volviendo cada vez más otra cosa, que es precisamente petróleo, es decir mene. La misma misteriosa palabra que vio Baltasar escrita en la pared del festín.

 Esta es, justamente, la trágica condición artificial de la economía venezolana que la política de despilfarro fiscal del régimen de Acción Democrática viene acentuando de un modo angustioso. Cada vez más dependemos del petróleo, cada día más la nación y su existencia pasan a ser una mera partida de contabilidad de las empresas petroleras y el Estado venezolano reviste la fabulosa apariencia de un Midas que lo que toca lo convierte en petróleo.

 Lejos de sembrar el petróleo, que una vez me pareció la síntesis de la única política económica sensata para nuestro país, parecemos inconscientemente empeñados en arrancar lo que haya podido permanecer sembrado para convertirlo en petróleo.

 Esta transformación negativa y contraria al interés nacional parece proseguir cumpliéndose sin que nadie se alarme ante sus inmensas consecuencias. Los productores venden más caro lo poco que producen y están contentos porque todavía no se percatan de que sus plantas y animales se les están volviendo petróleo, que ya no es de ellos, ni producto de los factores económicos que utilizan. Los comerciantes están satisfechos porque cada día pueden traer más cosas y venderlas más caras. Los puertos abarrotados de importaciones son la imagen de la nación que progresivamente se esteriliza. Los obreros ganan mayores salarios que les permiten olvidar el creciente costo de la vida. Los profesionales y los rentistas ven crecer la cifra de sus entradas. Los especuladores vislumbran ilimitadas perspectivas de enriquecimiento. El Gobierno emplea cada día más personas con mayores sueldos. Todos pueden tener el risueño contento de las gentes del festín. Pero, si es así, es porque no se percatan aún de que lo que reciben ya no es dinero que representa trabajo y producción, sino una negra y endeble moneda de petróleo.

¿Hasta cuando podrá durar este festín?

 Hasta que dure el auge de la explotación petrolera. El día en que ella disminuya o decaiga, si continuamos en las condiciones actuales, habrá sonado para Venezuela el momento de una de las más pavorosas catástrofes económicas y sociales. El sistema de precios se desajustará violentamente. La importación disminuirá junto con las divisas. La escasa producción no permitirá resolver el problema del hambre y el desempleo que llevará a la miseria y a la desesperación a millares de seres, con imprevisibles consecuencias políticas y sociales.

 Esa catástrofe puede tardar mucho o puede estar muy próxima. No es fácil prever el momento en que va a reventar esta tremenda ola contra la artificial y fragilisima estructura de nuestra vida económica.

 Puede ocurrir, acaso, dentro de muchos años, cuando los pozos se agoten, o cuando se empiece a utilizar la energía atómica para fines industriales.

 Pero también puede ocurrir demasiado pronto, dentro de tres o cinco años.

 En el Cairo, en febrero de 1947, por ejemplo, un grupo de cinco grandes compañías americanas de ingeniería firmaron un contrato por valor de cien millones de dólares para la construcción de un oleoducto de treinta pulgadas de diámetro y más de mil millas de longitud, que transportará de trescientos a cuatrocientos mil barriles diarios del petróleo más barato del mundo, desde el norte de Saudí Arabia hasta la costa del Mediterráneo, cerca de Trípoli. La obra empezará en 1948 para estar concluída alrededor de 1950.

 Las firmas de ese contrato podrían ser la primera palabra de la sentencia en el muro de nuestro festín de Baltasar.

 

Apuntes Urbanos (de otro medio)

Tu Reporte.Com

El “elevado de Delicias”: Un adefesio letal, engendrado por el populismo y la corrupción

4 enero, 2019 Luis Pérez

El 16 de diciembre del 2017, el distribuidor de la avenida 15 de Maracaibo se convirtió en noticia nacional de sucesos cuando un Chevrolet Corsa cayó desde su cima y aterrizó de cabeza, cobrando la vida de dos mujeres. Cuatro días más tarde un Ford Farilane repleto de pasajeros se incendió por causas desconocidas mientras cruzaba la estructura, el siniestro no dejó víctimas pero sirvió para ratificar la funesta reputación de la inconclusa obra.


El “elevado de Delicias” podría describirse como el trágico resultado de una colisión entre burocracia, corrupción, populismo electoral y mala ejecución, y no podía ser de otra forma ya que la obra fue inaugurada en 1988, mientras la calamitosa gestión presidencial de Jaime Lusinchi agonizaba entre los escándalos de su secretaria privada y la rebatiña cambiaria conocida como Recadi.


En medio de semejante contexto y con una elección presidencial en puertas, donde el copeyano, Eduardo Fernández, le pisaba los talones al adeco Carlos Andrés Pérez, el partido blanco necesitaba desesperadamente mostrar resultados de gestión que ayudaran a captar votos zulianos en favor de “El Gocho”.



Fue así como los marabinos terminamos con un nuevo y reluciente amasijo de cabillas y hormigón, que asemejaba a una montaña rusa con un tramo faltante.


Buena idea mal ejecutada


A pesar de que el distribuidor de Delicias fue pésimamente edificado durante el quinquenio lusinchista, la estructura formaba parte de un sistema vial ideado 26 años antes por el Ministerio de Infraestructura para conectar el Puente General Rafael Urdaneta (1962) con la avenida 2 (El Milagro), creando una arteria vial de alto tráfico y rápido flujo vehicular.


Actualmente la autopista o Circunvalación 1 cuenta con una extensión de 11,51 km desde la cabecera del Puente hasta el distribuidor de Delicias, pero debería tener 13,99 km ya que los 2,48 km que le faltan para llegar hasta la avenida 2 nunca pudieron ser culminados.


El brazo faltante del elevado de Delicias debía ser la continuación de la C1, pero los habitantes de Veritas, Belloso y Santa Lucía se opusieron rotundamente a la obra, ya que temían correr la misma suerte de sus vecinos de El Saladillo, quienes terminaron “viviendo en pajareras” por creer en las promesas del Gobierno y entregaron sus casas para que fueran demolidas bajo la piqueta del progreso.


Errores que matan


Esta falta de continuidad en la C1 es una de las principales causas de siniestro en la parte superior del elevado, ya que quienes transitan por la autopista viajan a una velocidad promedio de 100 km/h (a pesar de que el límite es de 60 y 80 km/h). Al llegar a la cumbre, la vía se estrecha súbitamente en un cuello de botella que gira a la izquierda, buscando Delicias en un ángulo de 90 grados.


Esta reducción drástica del flujo, con frecuencia hace que los carros choquen en el mencionado punto, causando en el peor de los casos que vehículos salgan catapultados por el aire, gracias a que las barreras de concreto que separan el flujo C1-Delicias y centro-Delicias, actúan como rampa de despegue. Esto fue exactamente lo que provocó que las hermanas María Chiquinquirá Pereira Ochoa (48) y Betzabeth Katiusca Fuenmayor Ochoa (44) perdieran el control de su vehículo y la vida tras ser impactadas en la parte trasera por un Toyota Corola blanco que se dio la fuga.


La inusual forma de “jorobas” que hay en el nivel superior del tramo que fluye en el sentido Delicias-centro, se debe a errores de cálculo en la altura de los pilares de las bases, cuyas dimensiones fueron cambiadas durante la intermitente ejecución de la obra.


Las separaciones entre las placas que conforman la vía superior, carecen de junturas metálicas para evitar que las brechas produzcan golpes en el tren delantero de los vehículos al pasar.


Dependiendo del estado de la amortiguación y la longitud del chasis, estos defectos de elevación y separación pueden hacer que el escape y otras estructuras debajo de los carros raspen el pavimento produciendo chispas cerca del tanque de gasolina, lo cual está entre las posibles causas del incendio sufrido por el Fairlane el pasado 20 de diciembre.


Maquillando al monstruo


Para mediados del 2013 la vía también presentaba profundos huecos al inicio del tramo C1-Delicias, haciendo que la siniestralidad aumentara; sin embargo ese año no se registraron accidentes graves ya que las troneras estaban en la parte baja y media.


Atendiendo a denuncias de los usuarios y la presión de los medios regionales, la Gobernación a través del Instituto de Vialidad de Estado Zulia (Invez), inició en febrero de 2014 una rehabilitación del nexo vial con una inversión de 5,5 millones de bolívares (equivalentes a unos 64 mil dólares a tasa no oficial).


El refrescamiento incluyó mantenimiento y pintura de la estructura, el vertido de 2.415 toneladas de asfalto en 2.280 metros lineales en la vía de 8 metros de ancho, instalación de 520 marcadores reflectivos (ojos de gatos) y trazado de paso peatonal, flechado y pare.


A pesar de las mejoras estéticas ejecutadas durante cada gestión regional, las fallas estructurales de la obra siguen provocando accidentes y embotellamientos que colapsan la ciudad.


Es precisamente esta condición de estar ubicada en un punto neurálgico de la red vial marabina, la que le ha dado al elevado de Delicias un papel protagónico en las luchas ciudadanas por mejoras viales, servicios públicos, derechos políticos y reivindicaciones estudiantiles.


Los más jóvenes, tal vez por desconocimiento, no aprecian la exquisita ironía  política que subyace en el hecho de que este “Cuasimodo” engendrado por la corrupción y el populismo hoy sea una de las tribunas predilectas, para que justos y pecadores le reclaman a la nueva clase gobernante, los mismos errores que dieron pie al célebre desaguisado vial.

Redacción: Luis Ricardo Pérez Portillo

Fotografía: Archivo

Comentario del autor del blog:

Se trataba de obras vitrinas, no es que un paso a desnivel no haga falta en una intersección o espacio determinado, pero es que los hacen a veces donde no hace falta. Un ejemplo de ello es el elevado del terminal de Maracay, tenía más de treinta años, cuando había menos carros. Lo desmontaron y nada cambió, es decir, era un adorno que afeaba el entorno y además era nido de indigentes y mal vivientes.

Por cierto en México leí hace un tiempo que también hay varias opiniones sobre el tema; construyen monstruosas obras viales que parecen obras de arte, en lugares de poco flujo vehicular y donde con soluciones más sencillas resuelven, en detrimento de obras sanitarias, de salud y escolares. 

¡Vaya! un mal generalizado del subdesarrollo querer aparentar desarrollo. 😂😂

Las concepciones urbanas han cambiado mucho, hoy día se hace mucho énfasis en la bicicleta, transporte colectivo que en Venezuela es terrible 😞 y es todo un tema, entonces (en otros países) han achicado corredores viales y los han convertido en boulevares y jardines para que la ciudadanía camine más.

viernes, 24 de abril de 2026

Uslar; la historia viva y comentarios

 

Piezas doctrinales de Uslar Pietri son sus artículos de prensa Pizarrón, pero para no hacerlo tan largo y tedioso, escojo algunos párrafos y los comento brevemente para no volverlo tedio.

El Tema de la Historia Viva

1948

En esas crisis de todas las horas se salvan y sobreponen los pueblos que no pierden de vista los motivos directores de su acción. Cuando un pueblo llega a tener conciencia de su misión, de su camino, de su básico y permanente interés, puede subordinarlo todo a esos fines superiores y subir en el camino de la historia. Ese sentido del rumbo, eso que en la última gran guerra los generales llamaban el supremo objetivo estratégico, es lo que podríamos llamar el tema de la historia viva. Es decir el concepto fundamental que determina en todo momento y ante cualquier circunstancia la acción nacional, que es precisamente, la política.


Venezuela necesita adquirir la noción de los hechos fundamentales que rigen su destino. Poner ante los ojos de todas las dimensiones reales de la empresa que hay que acometer para que el país viva. De los objetivos esenciales junto a los cuales todos los otros, absolutamente todos los otros, son adjetivos y secundarios.


Ese es el petróleo. El petróleo es el hecho fundamental y básico del destino venezolano. Él le plantea hoy a Venezuela los más graves problemas que nunca haya conocido en toda su historia nacional. Él está como un Minotauro de los mitos antiguos, en el medio de su laberinto, devorador y amenazante.


   El tema de la historia viva para la Venezuela de hoy no puede ser otro que el combate fecundo con el Minotauro del petróleo.


Comentario del autor del blog: Lo que pedía Uslar era que como colectivo nos enfocaramos de que es un hecho fundamental para la sociedad venezolana; el petróleo, más nada debe distraernos. De que si Venezuela es federal o central, que si se debe llamar República o Estados Unidos de Venezuela, si el parlamento en bicameral o no. Nada de eso importa. La historia viva es el petróleo, ese debería ser nuestro supremo interés.

Todo lo demás es distracción, todo es el petróleo. Todo está condicionado a su existencia.

Luchar contra las desviaciones que causa. Crear a partir del hecho fundamental del petróleo una economía real no dependiente de la mina.

domingo, 19 de abril de 2026

Chávez derrotable; Autor: Fernando Luis Egaña con comentarios míos

 Chávez derrotable 

Autor: Fernando Luis Egaña (FLE)

Diario: El Siglo, Maracay; 16 marzo 2006.

(Artículo de FLE)

 Con ese título el periodista Fausto Masó está a punto de lanzar un nuevo libro de su colección editorial "Libros Marcados" que de seguro despertará controversia en nuestra opinión pública y publicada. En realidad se trata de una obra colectiva que presenta distintas visiones sobre las posibilidades de una eventual derrota política del actual inquilino de Miraflores.


Comentario del autor del blog;

Los Libros Marcados de Fausto Masó marcaron una época sin dudas. Creo que aún editan libros, pero en la época más dura del chavismo fueron fundamentales para entender lo que estábamos viviendo.

(Artículo de FLE)

 Contiene una seria investigación periodística del joven reportero Pedro Pablo Peñaloza, que incluye entrevistas a varios de los que se enfrentaron a Chávez como candidatos en comicios anteriores: Henríque Salas Romer y Francisco Arias Cárdenas, así como también a quienes plantean contienda para el 2006: Julio Borges y Teodoro Petkoff.


Comentario del autor del blog;

Para ser presidente en Venezuela primero hay que ser caudillo (aunque esa palabra esté prohibida en el mundo político venezolano). Caudillo civil, más pasional que un hombre de ideas, claro para el público de galería. Por eso, en esa época, Chávez no tenía contendores, no había en la escena un gemelo opositor. También la organización política opositora es muy desastrosa. Después hablamos de eso.

(Artículo de FLE)

 Por otra parte, Peñaloza analiza la montaña rusa de las encuestas sobre Chávez, evaluando el mito de la supuesta invincibilidad del gobernante boinacolorá. De niveles siderales de respaldo popular, más del 80% a comienzos de 1999, el señor Chávez cayó a menos del 30% a mediados del 2003, para luego ir remontando gracias a esa transferencia masiva y desordenada de recursos a través de las misiones sociales.


Comentario del autor del blog;

He aquí algunas cosas que referir:

A)-Ninguno de los tres candidatos que se enfrentaron a Chávez eran contendores fuertes en esa época. Tenían sus méritos personales y como gobernantes estatales. Sin embargo el que más se acercó fue Salas Romer, con más del 40%. Eso sí es un tema.

B)-Los opositores se basaban más en ser políticos de ficción; Locos por hablar en Globovisión o estar pendientes de encuestas, que salir a patear la calle o hacer organización política como cuadros programáticos duraderos, llegarle a las masas, etcétera. También cada uno tenía sus agendas ocultas que al final de nada servían porque terminaban perdiendolo todo.

3)- En 2002 y 2003, el chavismo estaba derrotado, pero Chávez hizo algo que hacían los adecos y copeyanos ( más los adecos que copeyanos) repartir dinero. La política de los metales; entre el plomo o la plata se decidió por la plata...y menos mal.

Y cuando se acaba la plata se reparte plomo. Es una fórmula inevitable.

Aquí no se puede sembrar el petróleo (como decía Uslar) porque el inmenso recurso económico se usa para captar clientela política para mantenerse en el poder. 


(Artículo de FLE)

 En el libro en referencia me correspondió un capítulo en el que desarrollo la tesis de la suprema importancia de un "contendor". Hago análisis sobre la necesidad de un contendor político en el 2006 y más allá, y sobre por qué Salas Romer, Arias Cárdenas, Carmona Estanga y Enrique Mendoza, no quisieron, no pudieron o no supieron ser contendores de Chávez.


Comentario del autor del blog;

Como dije antes en Venezuela hay que tener liderazgo fuerte, carismático y emocional para llegarle a las masas y ser gobernante. 

Por ejemplo Petkoff (muy apreciado por muchos) a pesar de los méritos personales que tenía, no era contendiente para Chávez. T. Petkoff planteaba el parlamentarismo como sustituto del excesivo presidencialismo. Cuando en Venezuela lo que camina son los liderazgos duros.

Durante el chavismo se eliminó el adversario o contendiente político para instaurar la narrativa nefasta del enemigo del pueblo. Chávez en cadena nacional le aplicó esa descalificación al empresario Gustavo Cisneros.

El historiador Francisco González Guinan, autor del bolondron de volúmenes; Historia Contemporánea de Venezuela (por cierto, Rómulo Betancourt decía que el que quería gobernar a Venezuela debía leerse ésos volúmenes) decía que Guzmán Blanco había eliminado a los contendores y opositores y eso afectó mucho su gestión porque siempre hace falta con quién debatir y mostrar la supuesta superioridad intelectual y moral del gobernante y de su gente.

(Artículo de FLE)

 Cuando se dice "contendor" no se hace referencia, obviamente, a meros opositores o adversarios con prescindencia de la solidez o sonoridad de sus planteamientos. Ni tampoco a críticos mediáticos o medios críticos, por más autorizados o elocuentes que sean ante la opinión nacional.

 "Contendor" tampoco se refiere en propiedad de concepto a los numerosos voceros de los más diversos sectores de la vida pública y la sociedad civil que han mantenido posiciones firmes o indeclinables en contra de la llamada "revolución", y en defensa de los derechos políticos, económicos y sociales de la población.

 Ni al colectivo de millones de venezolanos que han rechazado la nueva hegemonía y cuya tenacidad, a pesar de todos los pesares, es un motivo de honra para la cultura democrática.


Comentario del autor del blog;

Los diferentes sectores de la sociedad fueron y son adversarios políticos del chavismo (devenidos en enemigos del pueblo, según el manual totalitario del movimiento político gobernante), obviamente no todos, pero hoy día, la gran mayoría del país y muchos chavistas light le quitaron la alfombra al chavismo. Es una verdad que muchos no quieren aceptar. El chavismo perdió su base social pero están más y mejor organizados que la oposición.

Ambos deberían aceptar la crítica constructiva...👍

(Artículo de FLE)

 La idea de contendor tiene el sentido de rival político individualmente considerado: Quien compite con otro en un plano de lucha pugnando por obtener la misma cosa, esto es el favor de la comunidad nacional para alcanzar la conducción del Estado o la presidencia de la República.

 Un contendor que reivindique la más perdurable de las nociones políticas: La de un liderazgo que para obtener la victoria necesita derrotar al adversario. Y para derrotarlo necesita enfrentarlo en todos los terrenos que sea menester, con inteligencia, con astucia, con investidura, y sobre todo con el ánimo de hacerlo.


Comentario del autor del blog;

A lo mismo, se requiere ser caudillo civil o un César democrático (Recordando a Vallenilla Lanz), se requiere una organización política con cuadros bien instruidos, sin agendas ocultas, sin la doble moral de los lleva y trae tan propios de la política venezolana. 

Para ser contendor en Venezuela hay que ser fuerte, audaz e inteligente. Además de carismático y pasional. De no ser así; No va pa' el baile.

(Artículo de FLE)

 Desde luego que la viabilidad de un contendor está asociada a la lucha por unas condiciones electorales acordes con la ley y las reglas democráticas. En todo caso, el nuevo libro de Fausto Masó contribuirá a la reflexión, al debate, y a la consideración oportuna de estrategias que le den fuerza y músculo al vasto sentimiento opositor de la sociedad venezolana.


Comentario del autor del blog;

Con condiciones o sin ellas, las contiendas electorales son una oportunidad para la movilización ciudadana, para medir fuerzas y ver bien la calle, la aceptación ciudadana y como está engrasada esa maquinaria política a nivel nacional, regional o municipal.

Para ganar base social, para descubrir caciques y cacicas locales. Para hacer un inventario en tiempo real de la valiosa base social y no andar engañados con repúblicas aéreas.


Es todo...

Luis Eduardo Llanos Cabeza 

Autor