LOS MUROS
Luis Eduardo Llanos Cabeza
Apuntistica, crónicas, recuerdos y opiniones.
viernes, 9 de octubre de 2026
Apuntes del Cuaderno
miércoles, 7 de octubre de 2026
Apuntes del Cuaderno
En Venezuela nunca se ha tenido una economia capitalista, eso es una falacia de muchos políticos de izquierda. Lo que hemos tenido es capitalismo de Estado, por ser un país rentista petrolero.
La economia privada a partir del petroleo siempre ha sido debil y dependiente de este. Los que emprenden siempre han estado en debilidad y hoy dia lo vemos cuando cantidades de locales comerciales e industriales están en la ruina por el abandono o por la poca actividad.
Desde el Compre Venezolano al Conacopresa, hemos transitado por el PVP , el PV Justo, la quitadera de ceros a la moneda, el Precio Acordado y la Dolarización, los venezolanos no hemos tenido chance de producir algo que sea constante y sustentable en el tiempo, hacer negocios solitos y saber cuando algo esta caro o barato y asi ver si se compra o no, saber si un negocio es bueno o malo. Somos un poco infantiles en materia economica y comercial.
Salvo contadas excepciones de emprendimientos propios y levantados a pulso. Muchos nos quedamos admirados de la constancia y la disciplina de algunos personajes que tienen 40 años(por decir algo) con un negocio comercial o industrial. Lo que en otras sociedades es perfectamente normal y posible. En cierto modo somos un país portátil.
Necesitamos que las instituciones del estado suelten las riendas para aprender a caminar sin andaderas -a decir - préstamos subsidiados, programas de emprendimientos, etcétera - que la gente que desee fundar o hacerse de un lugar bajo el sol tenga los mecanismos adecuados (no mimaderas) para salir adelante.
Luis Eduardo Llanos Cabeza
Autor y prosumidor cultural

Recordando ésta icónica tienda y sus bolsas 🤣🤣👍 
Pepeganga tuvo presencia a nivel nacional hasta 2004 o algo así
domingo, 4 de octubre de 2026
Apuntes del Cuaderno
El petroleo en Venezuela ha traido un progreso social increible, en menos de cien años hicimos lo que a otros paises les costo mucho mas años hacer; Hablando de estructuraciones materiales e inmateriales; Escuelas, hospitales, vialidad, vivienda social y programas de escolaridad, salud, etc.
miércoles, 23 de septiembre de 2026
Apuntes de Otros
Condenado a muerte
Aníbal Romero
Uno de los episodios más patéticos, vergonzosos y repudiables acaecidos recientemente en la escena internacional es el relativo a la «condena a muerte» proferida y ordenada por el líder iraní Ayatolah Jomeini contra el escritor británico (de origen hindú) Salman Rushdie, a raíz de la publicación de su novela Los versos satánicos.
El asunto tiene diversos aspectos de interés que merecen ser comentados. Sin duda alguna, el más relevante tiene que ver con el hecho insólito de que a estas alturas del llamado «progreso civilizatorio» y cuando existe todo un aparataje internacional denominado Organización de Naciones Unidas, que presumiblemente tiene entre sus prioridades la defensa de los derechos humanos, a un líder político religioso se le ocurra intentar disponer de la vida de un ser humano de esa manera. Si la ONU sirviese para algo, ya debía como mínimo haber expulsado a Irán y someter al Ayatolah a algún tipo de sanción moral. Resulta realmente penoso que algo semejante esté ocurriendo sin que la ONU siquiera intente pronunciarse con la urgencia y contundencia del caso, pero en fin, esto solo confirma lo que ya sabíamos, que la ONU es un armatoste inservible.
Otro ángulo no menos sorprendente se refiere a la gran soberbia y carencia de sentido de las proporciones por parte del líder iraní, que se atribuye la potestad de lanzar públicamente y a nivel mundial escuadrones de asesinos a la caza de un individuo por escribir un libro que no es de su agrado. Desde luego, el imán Jomeini tiene ya varios años enviando a centenares de miles de personas a la muerte en función del fanatismo religioso, pero el caso Rushdie pone de manifiesto con especial claridad la profunda crueldad, inhumanidad, violencia y propensión terrorista de las ideas y emociones del líder iraní.
En tercer lugar, interesa destacar el fanatismo casi siempre implícito en las religiones, con variaciones según el caso y momento histórico.
Ciertamente, el imán Jomeini encabeza una versión especialmente radicalizada del islamismo. Para fortuna de los adherentes a esta religión, algunas voces se han alzado, desde dentro de la fe islámica, para protestar contra la acción del imán iraní y para sostener que «en el Islam no hay tradición de matar a la gente sin juicio». Según este mismo intérprete de la teología islámica, «la ley islámica insiste en que las personas acusadas de ofensas capitales de asesinato y herejía sean juzgadas y confiesen su culpa antes de ser ejecutadas». Al menos alguien se ha atrevido a salirle al paso a la soberbia en la condena a muerte de Rushdie por parte de Jomeini.
En un mundo diferente, e imaginarlo es desde luego utópico, la acción de Jomeini debería conducir a consecuencias muy severas para Irán y su principal líder. Es intolerable que se admita una situación de esta naturaleza sin que la comunidad internacional haga nada en concreto para contrarrestarla.Desconozco los contenidos del libro de Rushdie y deploro que los mismos puedan ofender los sentimientos de personas sinceramente creyentes en el campo del islamismo. Sin embargo, sean los que sean los planteamientos de Los versos satánicos, hay que defender el derecho de su autor a exponer sus ideas libremente. Lo contrario es inquisición y totalitarismo. ¿Cuál sería —preguntémonos nuestra reacción— si el papa hubiese condenado a muerte al director de la película La última tentación de Cristo? ¿No nos habría acaso parecido una locura? Entre gente civilizada, no obstante, si la película resulta ofensiva, lo que se hace es no ir al cine a verla, algo bastante diferente a desatar la ira de miles de potenciales asesinos contra sus productores.
Últimas Noticias, 26 de febrero de 1989
martes, 22 de septiembre de 2026
Apuntes Urbanos con IA
Entre el concreto, mitos y buhoneros: El infierno que le hicieron a la Plaza Bicentenaria
Miren, hace unos días pasé otra vez por la Plaza Bicentenaria de Maracay y, de verdad, ¡qué tremenda cagada hicieron ahí! No me canso de repetirlo. Al que diseñó esa última remodelación en el 2015 tendrían que haberlo puesto a pasar medio día parado en el centro de la plaza sin agua. ¿A quién carajo se le ocurre que en Maracay, con el tremendo calorón que hace, vas a resolver la sombra con unas lonas chimbas y unas sombrillitas deficientes? Eso se convirtió en un peladero de chivo donde no provoca estar pero ni de vaina.
Para colmo, la llenaron de publicidad política de la gobernadora. Lo peor es que el anfiteatro, el café, la librería y los baños de abajo quedaron totalmente clausurados, condenados con rejas. Una locura.
El tiro de gracia en los 90:
Aunque la plaza ya venía a menos, el verdadero acabose y la entrada a la decadencia total fue en los años 90. Ahí fue cuando la alcaldesa Estela Rocca de Azuaje tomó la descabellada decisión de meter a los buhoneros a juro dentro del parque. Eso fue el tiro de gracia. La gente en Maracay quedó indignada con semejante decisión tan loca, porque destrozaron un espacio que era para la familia y lo volvieron un mercado persa.
Cuentos de camino y las morocotas del "Bagre":
Pero bueno, aquí es donde me quiero mandar con unos recuerdos y anécdotas que cargamos los que tenemos tiempo pateando estas calles. Una vez, estaba metido en un restaurante de esos que quedan entre la Avenida 19 de Abril y la calle Sucre, cerca de la Casa de la Cultura. Ahí me puse a hablar con un señor mayor, y el viejo me juraba y me perjuraba que la Bicentenaria la habían construido en los 80 con una sola segunda intención: cavar para buscar el botín de oro en morocotas del general Juan Vicente Gómez.
El cuento del viejo sonaba a pura fantasía, pero tenía su base real. Justo en esa manzana quedaba el despacho presidencial del "Bagre". Ese viejo dictador gobernó a Venezuela con mano de hierro por 27 años. El tipo amasó una fortuna personal grosera, pero hay que reconocerle algo: montó la institucionalidad del Estado moderno, una vaina que el país no había visto en todo el caótico siglo XIX.
¿Túneles para escapar o pura ingeniería?:
El mismo señor me decía que por debajo de la plaza pasaban unos túneles secretos gomecistas para escapar. Claro, la gente del gobierno (los ingenieros y urbanistas de la época) salieron a decir que no eran túneles de escape, sino unos drenajes subterráneos estilo parisino que habían construido para la ciudad. La verdad es que mucho de lo que decía el viejo eran lugares comunes y cuentos de camino. Pero como siempre pasa con la tradición oral, entre tanto mito siempre hay un porcentaje de verdad.
Mi "asalto" juvenil al trono gomecista:
Como en 1987, me acuerdo de una vaina muy cómica que hice. En esa época (yo tendría unos 15 o 16 añitos, imagínense), en el Museo de Arte Contemporáneo de Maracay (MACMA) hicieron una exposición con las pertenencias de Juan Vicente Gómez. Había de todo: cosas enormes, lujos y puras nimiedades cotidianas.
Como yo siempre he dicho que a la gente aquí los museos le importan un pito, las salas paraban solas. En esos tiempos no había cámaras de seguridad, ni esa "libertad vigilada" de hoy en día donde te graban 24/7. Así que, viendo que nadie me miraba, pasé por encima del tubito aterciopelado de seguridad —esos que parecen de banco—, caminé campante y ¡pácata!, me senté en la mismísima silla desde donde Gómez gobernó a Venezuela. Lo único que me faltó fue ponerme sus botas militares, pero el dictador calzaba chiquito y no me quedaron. 🤣🤣 ¡Cosas que uno hace por pura audacia de carajito!
La verdadera geografía del poder:
Echando cháchara de la buena: donde hoy está la plaza quedaba el mero centro del poder. Ahí funcionaba la Casa de Gobierno de Gómez, al lado estaba la casa de su hermana Regina Gómez, y también el edificio de Correos y Telégrafos de la época de Ignacio Andrade. De lo que no hay duda es que ahí mandaba el "Bagre", y justo en la parte de atrás quedaba su casa de residencia, que todavía está en pie: la famosa Casa de Dolores Amelia Núñez. Toda esa manzana, que fue el epicentro de la dictadura, terminó siendo con los años el punto exacto donde nació el comercio moderno del centro de Maracay.
El proyecto de Gustavo Niño: Cuando se pensaba en el clima:
Para levantar la plaza en 1983 por el bicentenario de Bolívar, demolieron todo eso y le encomendaron el diseño al arquitecto Gustavo Niño, el mismo tipo que metió mano en el diseño de algunas estaciones del Metro de Caracas. El tipo hizo su trabajo impecable. Como sabía que Maracay es un horno, diseñó la plaza con una fuente hermosa y todo un tinglado o pérgola pensado para sembrar enredaderas que taparan el sol y bajaran el calor (un detalle ambiental que a los genios del 2015 se les olvidó por completo).
Había un anfiteatro fino donde los fines de semana montaban espectáculos musicales y culturales. También funcionaba la tasca-café de un señor que creo que era español, y unos baños públicos que, aunque los manejaba una gente ahí particular, se mantenían limpios y activos. Además, los dos sótanos de estacionamiento los hicieron con la idea lógica de desahogar el tráfico del centro, y no para buscar las benditas morocotas de Gómez, como me decía el viejo del restaurante.
Lamentablemente, con la remodelación del 2015 mandaron todo eso al caño. Clausuraron el anfiteatro, enrejaron la Plaza Aérea Monseñor Feliciano González y clavaron una pancarta gigante con los ojos del gobierno regional.
Una idea para rescatar el espacio:
Miren, todavía se está a tiempo de salvar ese espacio y devolverle el brillo que tuvo. Deberían recuperar la plaza para la gente y, de paso, armar ahí mismo un micro-museo urbano. Un espacio fino donde se le recuerde a todo el que pase que desde ese mismito suelo gobernó el general Juan Vicente Gómez con mano de hierro, para bien o para mal de la historia de Venezuela. Así, sin complejos ni censuras, se pone la historia a la vista y que cada quien saque sus propias conclusiones.
Luis Eduardo Llanos Cabeza
Autor y prosumidor cultural
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| Otra imagen más de postal turística |
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| Despacho presidencial de Gómez |
sábado, 19 de septiembre de 2026
Apuntes Urbanos con IA
¿VENEZUELA; PAÍS DE ARQUITECTURA ÚTIL O DE VITRINA?
Venezuela es un país de arquitectura mayoritariamente sencilla. En nuestra historia, pocas estructuras monumentales logran impresionar a primera vista, quizás porque siempre hemos tenido prioridades humanas urgentes que resolver. Nos hemos convertido, casi sin darnos cuenta, en el país de la eterna emergencia, un lugar donde lo estético suele postergarse ante lo vital. Por eso, nuestras iglesias coloniales y nuestros edificios institucionales históricos son sobrios y discretos: fueron concebidos para ser prácticos, funcionales y cercanos, no para abrumar con opulencia.
Es cierto que existen excepciones magistrales. Caracas alberga la Ciudad Universitaria de la UCV, declarada Patrimonio de la Humanidad, cuyo corazón —el Aula Magna— es un verdadero espectáculo arquitectónico y acústico a nivel mundial. Sin embargo, esta genialidad de Carlos Raúl Villanueva malinterpretó el orgullo regional. En el interior del país, algunas universidades de provincia pretendieron rivalizar con semejante obra cumbre, ignorando sus propias realidades y olvidando otras prioridades estructurales.
Al obviar que la verdadera belleza de sus propios campus radicaba en módulos arquitectónicos prácticos, sencillos y adaptados a su entorno, estas instituciones se embarcaron en proyectos por puro capricho y vanidad. El resultado de ese delirio de grandeza son auténticos elefantes blancos. El caso más dramático es aquel auditorio provincial que lleva más de 40 años convertido en un paquidermo paisajístico: una mole de concreto inacabada, muda y devorada por la maleza. Hoy, cuando alguien contempla esa estructura a lo lejos, no siente admiración; solo suspira con una mezcla de nostalgia, indignación y dolor por lo que pudo haber sido y se desperdició.
Nota del autor del blog: Para mi real saber y entender las universidades son fabricas de conocimientos, tanto nuevos como de ampliación de los mismos, ya publicados o inéditos. Y no una fábrica de títulos o una agencia de movilidad social. El ascenso social es consecuencia de ser universitario real.
Ahora las universidades a veces las han cogido como plataformas de ascenso político, para coleccionistas de medallas y títulos y para pavonearse de sabelotodos unguidos...
Luis Eduardo Llanos Cabeza
Autor y prosumidor cultural...




