lunes, 18 de mayo de 2026

Apuntes Urbanos

Carretera nacional Maracay - Magdaleno; A la altura del Automercado Súper Líder, aceras deficientes, una parada de buses de 1992, pocas veces mejorada e insuficiente. Un verdadero peligro cruzar en esa intersección que también es la entrada a la urbanización Los Naranjos.
Puente construido en (circa) 1986, ese debería ser el ancho promedio de toda la carretera. Antes había un puente gomero y curvo que era una guillotina.
Estribo del puente gomero, ahora es usado para sostener una pared.
Otra panorámica del puente, es más, deberían reducir el ancho del puente y ampliar la acera, según la nueva doctrina sobre tránsito terrestre.
Cambié de opinión con respecto a la anchura del puente 🤣.

Hidrocentro conectó las aguas negras de la urbanización Los Jardines al canal que está a orilla de carretera de manera "provisional", creando un problema de salud pública.
El canal debe ser restaurado, hacer respetar los retiros, por ahí hay una familia ☮️ que no son muy animosos a respetar las normas urbanísticas. Además hace falta las vallas de nomenclatura y policías acostados. Así digan que son ilegales. Ilegal es que un vehículo pesado se desplace a 60 u 80 kms por la vía.
Aquí no hay aceras. 

 Otra perspectiva del canal con sus aguas negras. Problema de salud pública en banda. También se puede ver lo angosto de la acera.

Apuntes Urbanos

Hoy voy a escribir sobre André Potel y Carlos Raúl Villanueva y sus proyectos urbanísticos y de edificaciones públicas. 

André Potel era un urbanista francés que vino a Venezuela y con el archiconocido Carlos Raúl Villanueva diseñaron un proyecto de ciudad llamado; Ciudad Jardín.

Al parecer éstos arquitectos urbanistas en su proyecto querían replicar en mayores proporciones el foco central de la ciudad del complejo plaza Girardot, Catedral, Cuartel Nacional y Casas de Gobierno (tanto despacho presidencial como residencial), es decir, el centro originario de la Villa de Maracay sería mudado para la zona dónde está -hoy día- la Plaza Bolívar.

Se trata de un complejo que incluye, la Plaza Bolívar, 3 cuarteles, un hotel grande, un hospital, un teatro, la escuela de aviación con una pista y otras cositas más. Según la página de Arquitectura y Ciudad el arquitecto Luis Malaussena diseño y construyó un terminal de pasajeros pero la página no establece dónde, parece que estaba donde hoy se encuentra el parque Luis Laguna al lado del terminal actual. Un arquitecto caraqueño (no recuerdo el nombre) también reveló que el vio en el plan de Ciudad Jardín de Potel y/o Villanueva una cátedral moderna ubicada después de la Torre Sindoni en sentido éste - oeste.

Total que Gómez tenía su despacho presidencial donde hoy se ubica la Plaza Bicentenaria, vivía en la casa de atrás que aún existe, aunque el dictador Gómez pernoctaba en varias casas y en el Hotel Jardín frente a la Plaza Bolívar y una de esas casas era de madera muy bien construida diseñada por el arquitecto Epifanio Dávila y que estaba en la cuchilla donde está el zoológico y tenía un nombre con una fecha: 23 de mayo o algo así. Pero la tumbaron para dar paso a una escuela y echaron abajo también el pabellón de ferias y unos baños horribles. En esa casa murió el bagre benemérito.

Lo único que está parado y recuperado es la casa de los arcos que no se sabe para qué servía esa vaina. Si alguien sabe lo pone en los comentarios que al final ni me interesa...🤣🤣. Además la casa pequeña del zoológico Las Delicias y el zoológico en sí.

Maracay patrimonialmente es una ciudad corte, todo estaba diseñado para el disfrute y para las contingencias comunes que se le presentan a los dictadores brutales.

Entonces el bagre benemérito le encomienda a el franchute André Potel que le construya un hotel en la selva y se le denomina Rancho Grande, pero Gómez pasa el páramo sin escarpin y la obra queda inconclusa para siempre y pasa a ser de Inparques, de la UCV, etcétera. Pero nunca funcionó como un hotel.

Luis Eduardo Llanos Cabeza 

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Apuntes Urbanos

De nuevo con la carretera nacional Maracay - Magdaleno. Ésta carretera durante muchos años presentó problemas de inundación grave a la altura de la calle Ricaurte de La Pica o calle El Jobo. En la imagen se ve la mejora del drenaje.
Se realizó una ampliación de la carretera y un pequeño tramo se convirtió en avenida, o una calle ancha con una isla de concreto en el centro. Eso fue cuando estaba el Gobierno Rafael Isea.
Aquí se vé donde comienza la carretera ancha convertida en avenida.
Éste drenaje fue construido antes de que se eligieran gobernadores por el voto popular, pudo ser bajo la gestión de Antonio Aranguren (finales de los ochenta). Todo ese drenaje debe ser embaulado para hacer una acera más ancha, siguiendo los lineamientos de la nueva doctrina en materia de tránsito; Prioridad; el peatón. Presenta unos trechos de acera muy angostos y transitan muchos peatones, gente en bicicletas y es paso obligado de muchas gandolas, lo que representa un grave peligro.
Otra perspectiva de la avenida construida por el Gobierno Isea...

 Y la última perspectiva... Destacando al final que las obras fueron bien construidas pero pésimamente mantenidas. Los drenajes de la calle Ricaurte lo ejemplifica.

domingo, 17 de mayo de 2026

Apuntes Urbanos

 Los Apuntes Urbanos se están convirtiendo poco a poco en apuntes carreteros, fluviales y marítimos. Puentes, trenes y otros tipos de medios de comunicación. Su historia, propuestas a futuro y tendencias. Opiniones, etcétera, etcétera, etcétera.

Por supuesto, tengo un modo particular de pensar con respecto a las políticas urbanas del Estado. Por ejemplo claves como; Ornato Sensato, Obras Vitrinas, Obras Sanitarias por encima de las demás, transformación del medio físico, propaganda, narrativa y shows, etcétera. Son repetitivas en los escritos y siempre las estaré explicando porque es como una ideología no estructurada.

Es solo opinión, piezas de ideas para comunicar y debatir.

Recordemos que el 95% de nuestra existencia la pasamos en las ciudades y a partir de esa existencia se estructuran los mejores recuerdos. Si el medio urbano es vivible, mejor aún.

Apuntes Urbanos

Avenida Francisco de Miranda de Santa Rita, municipio Linares Alcántara; éste corredor vial fue construido en la década del noventa, ya que antes era una carretera. Creo que fue bajo el Gobierno Tablante, si no me equivoco.
Termina en el río Turmero o Camburito y de forma inconveniente se convierte en variante hacia una carretera gomera.

Cuando se habla de carretera gomera se habla de una carretera muy angosta, que fue construida en el gobierno de Juan Vicente Gómez (1908-1935). Se puede mejorar la variante y el ancho de la carretera a pesar del drenaje natural que ahí se encuentra. No es necesario construir una avenida principal. Mejorar el ancho y suavizar las curvas.

La pasarela es por lo demás una chatarra hecha como de manera improvisada, la seguridad peatonal es nula. Y el puente muy angosto para pasarlo a pie. Se requiere un puente actualizado con su respectivo paso peatonal.

Seguiremos con el mismo corredor vial porque no todo es malo. Con más imágenes.

sábado, 16 de mayo de 2026

Artículo de prensa de VÍCTOR RAÚL HAYA DE LA TORRE

Publicación primera: Como parte del “Manifiesto de 1932” que circuló en forma de panfleto en el Perú en 1932. Éste luego apareció en Repertorio Americano, XXIV, no. 14 (23 de abril de 1932), 217-219; no. 15 (30 de abril 1932), 234-236; y no. 16 (7 de mayo de 1932), 244-246; y en V. R. Haya de la Torre, Construyendo el Aprismo (1933).

"PERUANICEMOS EL PERU"

El Partido Aprista Peruano ha recogido desde la iniciación de su labor política en el país, la sincera invocación de José Carlos Mariátegui, que en una época militó bajo las banderas del aprismo: "Peruanicemos el Perú". Peruanizarlo es nacionalizarlo en el sentido integral y elevado del concepto. Es luchar por que sea nación libre y justa. Y no podremos peruanizar el Perú mientras las grandes mayorías de los peruanos vivan en la ignorancia y en la miseria. No podremos peruanizarlo sin acometer humana y cientificamente la redención, del indio. No podremos peruanizarlo mientras vivamos en pleno coloniaje económico, hipotecando día a día nuestras fuentes de riqueza a cambio de empréstitos ruinosos. No podemos peruanizarlo mientras el Estado sea instrumento de opresión y abuso y botín de riqueza de unos cuantos.

Por la peruanización auténtica e integral del Perú, lucha el Partido Aprista Peruano. Sin apartarse de la visión del mundo, sin desestimar ninguno de sus grandes fenómenos económicos, sociales y políticos, el aprismo aspira a una obra do verdadero nacionalismo. Nacionalismo esencial y moderno quc no excluya su sentido social y humano. Nacionalismo basado en el hijo de la Nación que trabaja, que la sirve, que la integra. Por eso somos el Partido de las mayorías nacionales de las grandes masas de peruanos que anhelan hacer valer su derecho a la vida civilizada, que debe ser para un pueblo garantía de progreso material y cultural.

El llamado del aprismo en nombre de la peruanización del Perú, no es una vana palabra. Es un esfuerzo concreto y realista cristalizado en un programa afirmado en principios científicos. No importa que la tarea que ese programa imponga sea vasta y compleja. Lo que importa es, que sea realista y posible si hay fe y decisión para emprenderla. No importa que en la aplicación de nuestro plan haya que rectificarse por que las rectificaciones a que obliga la realidad son nuevas experiencias aprovechables y hasta necesarias a toda obra política y social que no caiga en el utopismo. Lo que importa es que la obra de reconstrucción que el Peru necesita, tenga una línea directiva, una orientación, un sentido. Nuestro Partido ha sabido darlos sin negar, ni antes ni hoy, la colaboración de todo aquel que pueda coadyuvar a nuestra obra con capacidad y con honradez.

Nosotros aspiramos a la máxima justicia y al máximo bien, pero no confundimos la gran aspiración ideal con el paso difícil que impone el largo camino para alcanzarla. No pretendemos que la tarea del aprismo sea definitiva y eterna. Podrá superarse y debe superarse. Creemos sí, que en nuestra generación y en nuestra época, el aprismo ha señalado ya una misión y un camino. Para esta obra esforzada y salvadora, hemos fundado un Partido en el que sólo no tienen cabida quienes sean incapaces de sacrificarlo todo por la causa del nuevo Perú. Nuestra disciplina, nuestra organización, nuestra unidad, nuestro absoluto desinterés personal, son medios morales de educación individual, social y política, absolutamente necesarios en un pueblo como el nuestro al que faltó siempre el ejemplo saludable de directores preclaros. Porque es necesario repetirlo: tan importante como la obra de reorganización material del país, consideramos la de su moralización. Una y otra están relacionadas. Los mejores programas económicos y politicos fracasarían sin una enérgica tentativa para la educación moral del Perú. Ambos son para nosotros primordiales. Por eso, al mismo tiempo que hemos formulado un programa completo de reorganización económica y politica, ofrecemos en las filas de nuestro Partido la escuela de austeridad y de sacrificio que lo harán posible. Así marchamos hacia la "Peruanización del Perú".

Víctor Raúl Haya de la Torre 

Autor 



 

miércoles, 13 de mayo de 2026

Artículo de prensa de Rafael Caldera

 Rafael Caldera - sitio web oficial

EL ESPEJISMO DE LA CONSTITUYENTE 

Columna de Rafael Caldera «Panorama venezolano», escrita para ALA y publicada en diversos diarios, entre ellos El Universal, del cual extraemos su texto, del 11 de agosto de 1993.


 Sobre la conveniencia de hacer una reforma general de la Constitución hay consenso. Hay que ampliar la democracia representativa, hacerla más participativa, renovar las estructuras del Estado para hacerlo más eficiente y para que preste un mejor servicio. La cuestión está en quién debe hacer la reforma, si el Congreso que vamos a elegir (con un referéndum popular para su aprobación) o una Asamblea Constituyente.


No dudo que entre los partidarios de que se convoque una Asamblea Constituyente hay quienes, de buena fe, piensan que todo está tan podrido que sólo rompiendo el «hilo constitucional» se pueden adoptar fórmulas capaces de poner al país en marcha hacia una nueva realidad. No me pueden negar que hay también quienes, convencidos de que nada pueden alcanzar dentro de los parámetros previstos por la Carta Fundamental, promueven la idea de la Constituyente porque se imaginan que van a introducirse en ella para pontificar sobre el destino del país. Por supuesto, hay además quienes necesitados de un apoyo electoral cada vez más desfalleciente, suponen que con este atractivo podrán salir del estancamiento en que se hallan y hacerse pioneros de un futuro incierto.


La verdad es la de que los más esforzados propagandistas de la idea no explican cómo será la Asamblea que proponen, ni qué proponen que dicha Asamblea deba realizar. Porque una Asamblea Constituyente, de acuerdo con la doctrina, asume en sí todos los poderes del Estado. Puede destituir al Presidente de la República y disponer quién o quiénes debe sustituirlo: en el rigor de los principios, podría decidir que en vez de un Jefe de Estado hubiera un Consejo de Gobierno, o una monarquía constitucional. Todo está a su arbitrio, la integración de los poderes públicos, la enunciación de los derechos ciudadanos y hasta la estructura misma de la República. Es curioso, por cierto, que acérrimos federalistas hayan sugerido una Asamblea Unicameral, la cual, al eliminar el Senado, borra de un plumazo la representación de los estados, que es precisamente la justificación de la Cámara Alta. Se supone que la elección de la suprema Cámara sería hecha por votación totalmente uninominal; pero en Colombia se hizo por lista única, un solo circuito electoral (el país entero), por representación proporcional; y se previó además una forma curiosa de elección para adicionar dos miembros por cada frente guerrillero que se pacificara, escogidos a dedo por el Presidente de la República y el Comandante respectivo.


Algunos piensan que una Asamblea Constituyente tendría sólo la atribución de redactar una nueva Constitución, como ocurrió en Perú cuando el gobierno militar presidido por el general Morales Benítez la convocó, con la idea de entregar el poder a los civiles, pero sin otra atribución: sólo cuando promulgada la Carta Fundamental se hizo la elección popular del presidente Fernando Belaúnde Terry, entregaron los militares el poder. La Constituyente colombiana fue convocada por un Decreto, dictado por el presidente Gaviria, en virtud del estado de sitio, como una Asamblea «Constitucional», con agenda limitada y tiempo de duración preciso. Se suponía que actuaría durante el receso del Congreso, por lo que debió finalizar sus labores antes del 20 de julio, fecha en que se reunirían nuevamente las Cámaras. Pero la Corte Suprema, al declarar «exequible» el Decreto (por un margen muy estrecho y contra la opinión de la Sala Constitucional), suprimió la limitación de la agenda, aunque dejó el plazo: al instalarse, la Asamblea se auto-denominó «Constituyente» y disolvió el Congreso, lo que motivó la renuncia del ex presidente Pastrana Borrero, quien había sido electo como uno de los miembros de la Constituyente.


Lo más curioso del caso colombiano es que, una vez terminada la redacción de la nueva Carta (festinadamente, para sujetarse al plazo previsto) no se presentó a referéndum popular. Fue fruto de pura democracia representativa, porque los constituyentes no rindieron cuenta a nadie.


En Venezuela, los únicos que han dicho concretamente lo que quieren cuando piden la convocatoria de la Constituyente son algunos distinguidos y apasionados voceros del extremismo neoliberal. Ellos aspiran a sustituir la actual Constitución, que califican de «socialista», por una de su más pura ortodoxia. Quieren suprimir la «pamplinada» de los derechos sociales y eliminar todo rastro de intervención del Estado. Tachar desde el preámbulo, todo lo que tenga algún sabor de justicia social. Pienso que para ellos lo más fácil sería poner en vigencia la Constitución de Pérez Jiménez, ya que Laureano Vallenilla, en 1953, en la última discusión el texto, le hizo una poda a fondo, convirtiéndolo prácticamente en una sencilla Ley Orgánica del Poder Público.


La finalidad que inspiró, con gran ilusión, al proceso constituyente colombiano fue, principalmente, renovar la clase política. Claro que, además, cambiar las estructuras, ya que la Constitución de Ríonegro tenía más de cien años de vigencia, con pocas modificaciones, y prohibir algunos abusos de los parlamentarios. También había, en el fondo, el deseo de anular por este medio la extradición de colombianos a Estados Unidos, aspiración hondamente sentida y vigorosamente reclamada por los narcotraficantes. Se aspiraba, además, a que se abriera definitivamente la puerta a la pacificación de los grupos guerrilleros. Pero esos y otros problemas del país no quedaron resueltos; continúan las guerrillas alterando el orden público y social, y en las elecciones siguientes, más de la mitad de los miembros del Congreso fueron los mismos de antes. Y cuando se tuvo la esperanza de que los jefes de la narco-violencia se entregaran como ocurrió, en efecto, temporalmente, con Pablo Escobar, el éxito resultó fugaz, y hoy siguen el jefe del Cartel de Medellín y los demás empresarios del narcotráfico disfrutando de impunidad.


El ejemplo de Colombia nos atañe especialmente, por la estrecha vinculación y el indisoluble afecto que nos vincula con el país hermano y porque el caso de la hermana República fue el que motivó entre nosotros el planteamiento del tema. Valdría la pena que quienes lo sustentan estudiaran a fondo la experiencia colombiana y siguieran de cerca el proceso del «Fujimorazo» (¿reelección?, ¿pena de muerte?) en el Perú.


La Constitución venezolana de 1961 fue elaborada por el Congreso, con ratificación de las Asambleas Legislativas. Dos años de intensa labor produjeron la Carta que más ha durado y que ha merecido mayor reconocimiento de los constitucionalistas de América Latina y de España. Lo más sensato ahora es comprometer al Congreso que se va a elegir, a emprender de inmediato la reforma general de la Constitución, para interpretar los cambios experimentados por el país en estas tres intensas y complicadas décadas. Se puede incluir en la reforma la previsión de convocar una Asamblea Constituyente, para el caso de llegarse a considerar que la reforma no llena las expectativas nacionales. Así lo propuso la Comisión Bicameral que tuve el privilegio de presidir, aunque deberían precisarse mejor las características y objetivos de una eventual convocatoria. No condenaríamos al electorado (que ha mostrado últimamente no despreciables corrientes abstencionistas) a un nuevo e inmediato proceso electoral.

Doctor Rafael Caldera Rodríguez 

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