jueves, 6 de agosto de 2026

Apuntes Urbanos

Hace casi un siglo nace el Banco Obrero en Maracay /// antes de eso nadie hacia casa para los pobres, solo viviendas informales, la secuencia era; casa de bahareque - mal de Chagas y/o paludismo - muerte, con niños entre las víctimas/// San Agustín del Sur en la capital, es el estreno de la novel institución /// En 1975 cambió su nombre a INAVI y siguió haciendo viviendas populares /// con los años decayó, creando otras instituciones /// pero se masificó la propiedad privada, la clase media y la vivienda higiénica y segura /// pero faltó economía sana, que perdurara en el tiempo para que venezolano pobre no se marginalizara /// no descuidara sus entornos populares, aprendiera a convivir y a mantener un estándar de higiene y calidad de vida /// Eso en muchos casos se perdió /// el estado se descuidó, falló, se relajó y lo que fue bello hoy día está sucio e irrecuperable.

Las Acacias 

Urb. Las Acacias en Maracay 


miércoles, 5 de agosto de 2026

Apuntes Urbanos


Un Russo que aspiraba a gobernador de Aragua con el partido chiripero /// tenía un eslogan que decia: La Agricultura es buena tres veces al día /// Hace poco lo recordé y me dijeron que las ideas económicas rurales son Demodé /// Mi respuesta; Meter los pies bajo la mesa tres veces al día no es Demodé, sigue siendo vigente, así falte el WiFi y el Smartphone /// No tienen la más mínima idea de dónde viene el alimento que sustenta /// El Russo Agricultor Aragueño sabía lo que decía, Aragua es un estado agrícola, convertido en industrial, pero no tanto /// Todavía hay remedio y así la agricultura va a ser buena, no tres, sino cinco veces al día...

Oswaldo Russo falleció el 9 de abril de 2026

Luis Eduardo Llanos Cabeza 
Autor y prosumidor cultural 

Apuntes Urbanos

 A Maracay le hicieron la operación arquitectónica más interesante de Venezuela /// proyecto ciudad jardín o Samanes, cuyos autores fueron; André Potel y Carlos Raúl Villanueva... otro nivel /// Consistió en cambiar el centro núcleo fundacional cultural occidental desde la ranchonica plaza Girardot - Catedral hermosa y cuartel esperpento hacia el oriente /// plaza Bolívar, Hotel Jardín, cuarteles, hospital, teatro de la ópera, escuelas de aviación y faltó la magnífica Catedral donde está bomba de gasolina - Bierrgarden - edificio viejo /// Entre Torre Sindoni y plaza Bolívar /// Ciudad cuya Historia Viva iba a ser la investigación científica agropecuaria, la ganadería - agricultura y la agroindustria /// pero como todo en Venezuela se volvió un caos.

Avenida Bolívar Maracay década del 60

Maracay década de los 80; Plaza Bolívar y alrededores 



martes, 4 de agosto de 2026

Apuntes Urbanos

Aquí no aparece el nombre de la esquina La Maracayera.

Deberían recuperar la tradición, esa nomenclatura - chapas las montaron cuando era alcaldesa Marlene Ortiz Duin de AD. Década del 80.

Esa esquina se llama como una de Caracas 

En la esquina La Maracayera de Maracay /// calle Santos Michelena c/c Soublette, frente a la casa de Regina Gómez hermana del bagre Benemérito /// ahí nació el comercio del clásico jardín, la capital fáctica de Venezuela /// La Maracayera era un negocio de Leones que después pasó a manos de un italiano que luego se retiró a Puerto Cabello /// tan grande fue el comercio de Maracay que la siguiente esquina; El Cuartel, dejó de llamarse así para llamarse esquina Dorsay, porque como Dorsay no hay y el viejo cuartel nacional esperpento es.
Y hablando de dejarse de llamar /// la esquina La Quinta; Mariño c/c Miranda cerca del esperpento cuartel, existe una Quinta esperanzada /// diseñada por un franchute y retocada por Villanueva, funcionó como banco estadal y luego como lugar de cultura /// total la gente dejó de llamar así a la esquina y ahora le dicen El Globo o La Esquina de Chicha Félix /// De banco estadal a mueblería, luego a carrito de bebida tradicional /// otros le dicen esquina de Samy, pero se puede confundir con  Bolívar c/c Pérez Almarza.

Aquí nació según los expertos; el comercio de Maracay 


Esquina de Dorsay 

Apuntes Urbanos

Puerto Cabello no tiene salida salvo que te devuelvas hacia El Palito /// Llegas hasta Patanemo /// Lo demás es sendero hasta Turiamo /// No se pide autopista pero una carretera como la que se usa para acceder a Aricagua en Mérida sería un buen principio /// Turismo bi estadal de playas hermosas y de pueblos con mucha tradición /// Rescatar Turiamo para su pueblo exiliado.

Carretera Puerto Cabello - Patanemo 

Carretera Mérida - Aricagua 


sábado, 1 de agosto de 2026

Artículo de Gabriel García Márquez

Visita a Santa Marta, el texto que García Márquez publicó en su columna La Jirafa.

Una grata invitación me mantuvo alejado por algunos días de estos agradabilísimos predios. Afortunadamente, estuve en una ciudad –Santa Marta– donde cada piedra centenaria, cada monumento, cada instante de la hermosa bahía es un motivo para seguir dándole vueltas a este diario molinillo de impresiones. Por allá me dijo alguien –alguien que, según entiendo, comete versos– que con las ciudades, como con las mujeres, sólo debemos arriesgarnos cuando hemos llegado a la mayor edad. Eso está bien, aunque no guarde ninguna relación con esta nota y aunque realmente me sienta satisfecho de haber corrido el riesgo de conocer a Santa Marta a una edad en que las experiencias empiezan a tener ya ciertos ribetes de escarmiento.

La verdad es que Santa Marta es una ciudad desconcertantemente silenciosa. Quizá la más silenciosa que haya conocido sin exceptuar a Tunja, Popayán, Cartagena, Mompós, y a todos esos pueblecitos coloniales del interior de la república donde el visitante tiene motivos suficientes que preguntarse si es realmente una persona viva o un fantasma. Tunja y Popayán, ciudades sin mar, tienen más de monasterio deshabitado que de predios urbanos. Cartagena, encrucijada portuaria, se ha visto en la necesidad de ser una ciudad moderna a pesar de su arraigada vanidad de monumento colonial, lo que ha hecho de ella una ciudad estrecha, apretada, como una novela con ambiente del XVII, cuyos protagonistas tuvieran, sin embargo, la mentalidad de la época actual. Santa Marta, en cambio, tiene un ambiente que parece vivir todavía en el siglo pasado a pesar de que su aspecto arquitectónico no conserva la preocupación colonial de Tunja, Popayán o Cartagena.

Creo que, desde ese punto de vista, las ciudades que más se parecen son Santa Marta y Mompós. Detrás de los inmensos ventanales, en las calles de esta última, se oye durante las doce horas del día un instante e inconcluso ejercicio de piano que no puede ser ejecutado sino por una de esas muchachitas soñadoras, de trenzas largas y ojos provincianos, que todavía no saben realmente si están aprendiendo a tocar el piano para este mundo o para las páginas desoladas de una novelita romántica. En Santa Marta sucede exactamente lo mismo. Y en cada casona antigua, hay una lápida histórica y un ejercicio de piano. Para siempre. Lo más extraordinario del silencio de la capital del Magdalena, es que se conserve intacto, como desde los días de don Rodrigo, a pesar de que nadie parece hacer el menor esfuerzo por conservarlo. En Cartagena se han dictado serias disposiciones policivas con el objeto de borrar los desordenados ruidos de la ciudad. No sé si en Santa Marta se han tomado medidas semejantes, pero lo cierto es que allí no se vocean los periódicos, no suenan las bocinas de los automóviles, ni los transeúntes hacen ruido al andar. Sin embargo, se conserva ese silencio de una manera tan espontánea, tan natural, que más parece obedecer al temperamento de los habitantes que a una disposición de policía. Es como si los samarios estuvieran tan aburridos en su ciudad, que ni siquiera se toman la molestia de perturbar el silencio de su aburrimiento. La bahía misma es serena y apacible. Más que una ensenada propicia para las vacaciones, más que un magnífico fondeadero para los barcos internacionales, la bahía de Santa Marta es una sensación. Una apacible sensación de quietud, de bienestar, de mansedumbre. Podría decirse –por su extraordinaria belleza– que no es un paisaje, sino una ilusión óptica. Y hasta Mercedes de Armas, esa criatura frutal que habita la luz de Santa Marta, es la belleza más reposada y serena que haya podido transitar por el mundo. 

Gabriel García Márquez

Texto publicado en la columna “La Jirafa” bajo el seudónimo “Séptimus”; El Heraldo Barranquilla (Marzo de 1950).

jueves, 30 de julio de 2026

Apuntes del Cuaderno

La autoayuda no es filosofía, es un negocio. La filosofía y la teología no son determinismos.

Puede ser que en algo ayuden a tener las herramientas para uno reflexionar de manera eficaz y constante, para mejorar y corregir ciertos defectos que nos traen inconvenientes en la vida cotidiana.

Inconvenientes familiares o con compañeros y amigos.

Pero la corrección la hace uno mismo, con la capacidad de discernimiento que Dios nos dió.