Luis Eduardo Llanos Cabeza

Apuntistica, crónicas, recuerdos y opiniones.

miércoles, 23 de septiembre de 2026

Apuntes de Otros

Condenado a muerte

Aníbal Romero

Uno de los episodios más patéticos, vergonzosos y repudiables acaecidos recientemente en la escena internacional es el relativo a la «condena a muerte» proferida y ordenada por el líder iraní Ayatolah Jomeini contra el escritor británico (de origen hindú) Salman Rushdie, a raíz de la publicación de su novela Los versos satánicos.

El asunto tiene diversos aspectos de interés que merecen ser comentados. Sin duda alguna, el más relevante tiene que ver con el hecho insólito de que a estas alturas del llamado «progreso civilizatorio» y cuando existe todo un aparataje internacional denominado Organización de Naciones Unidas, que presumiblemente tiene entre sus prioridades la defensa de los derechos humanos, a un líder político religioso se le ocurra intentar disponer de la vida de un ser humano de esa manera. Si la ONU sirviese para algo, ya debía como mínimo haber expulsado a Irán y someter al Ayatolah a algún tipo de sanción moral. Resulta realmente penoso que algo semejante esté ocurriendo sin que la ONU siquiera intente pronunciarse con la urgencia y contundencia del caso, pero en fin, esto solo confirma lo que ya sabíamos, que la ONU es un armatoste inservible.

Otro ángulo no menos sorprendente se refiere a la gran soberbia y carencia de sentido de las proporciones por parte del líder iraní, que se atribuye la potestad de lanzar públicamente y a nivel mundial escuadrones de asesinos a la caza de un individuo por escribir un libro que no es de su agrado. Desde luego, el imán Jomeini tiene ya varios años enviando a centenares de miles de personas a la muerte en función del fanatismo religioso, pero el caso Rushdie pone de manifiesto con especial claridad la profunda crueldad, inhumanidad, violencia y propensión terrorista de las ideas y emociones del líder iraní. 

En tercer lugar, interesa destacar el fanatismo casi siempre implícito en las religiones, con variaciones según el caso y momento histórico.

Ciertamente, el imán Jomeini encabeza una versión especialmente radicalizada del islamismo. Para fortuna de los adherentes a esta religión, algunas voces se han alzado, desde dentro de la fe islámica, para protestar contra la acción del imán iraní y para sostener que «en el Islam no hay tradición de matar a la gente sin juicio». Según este mismo intérprete de la teología islámica, «la ley islámica insiste en que las personas acusadas de ofensas capitales de asesinato y herejía sean juzgadas y confiesen su culpa antes de ser ejecutadas». Al menos alguien se ha atrevido a salirle al paso a la soberbia en la condena a muerte de Rushdie por parte de Jomeini.

En un mundo diferente, e imaginarlo es desde luego utópico, la acción de Jomeini debería conducir a consecuencias muy severas para Irán y su principal líder. Es intolerable que se admita una situación de esta naturaleza sin que la comunidad internacional haga nada en concreto para contrarrestarla.Desconozco los contenidos del libro de Rushdie y deploro que los mismos puedan ofender los sentimientos de personas sinceramente creyentes en el campo del islamismo. Sin embargo, sean los que sean los planteamientos de Los versos satánicos, hay que defender el derecho de su autor a exponer sus ideas libremente. Lo contrario es inquisición y totalitarismo. ¿Cuál sería —preguntémonos nuestra reacción— si el papa hubiese condenado a muerte al director de la película La última tentación de Cristo? ¿No nos habría acaso parecido una locura? Entre gente civilizada, no obstante, si la película resulta ofensiva, lo que se hace es no ir al cine a verla, algo bastante diferente a desatar la ira de miles de potenciales asesinos contra sus productores.

Últimas Noticias, 26 de febrero de 1989

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martes, 22 de septiembre de 2026

Apuntes Urbanos con IA

Entre el concreto, mitos y buhoneros: El infierno que le hicieron a la Plaza Bicentenaria

Miren, hace unos días pasé otra vez por la Plaza Bicentenaria de Maracay y, de verdad, ¡qué tremenda cagada hicieron ahí! No me canso de repetirlo. Al que diseñó esa última remodelación en el 2015 tendrían que haberlo puesto a pasar medio día parado en el centro de la plaza sin agua. ¿A quién carajo se le ocurre que en Maracay, con el tremendo calorón que hace, vas a resolver la sombra con unas lonas chimbas y unas sombrillitas deficientes? Eso se convirtió en un peladero de chivo donde no provoca estar pero ni de vaina.

Para colmo, la llenaron de publicidad política de la gobernadora. Lo peor es que el anfiteatro, el café, la librería y los baños de abajo quedaron totalmente clausurados, condenados con rejas. Una locura.

El tiro de gracia en los 90:

Aunque la plaza ya venía a menos, el verdadero acabose y la entrada a la decadencia total fue en los años 90. Ahí fue cuando la alcaldesa Estela Rocca de Azuaje tomó la descabellada decisión de meter a los buhoneros a juro dentro del parque. Eso fue el tiro de gracia. La gente en Maracay quedó indignada con semejante decisión tan loca, porque destrozaron un espacio que era para la familia y lo volvieron un mercado persa.

Cuentos de camino y las morocotas del "Bagre":

Pero bueno, aquí es donde me quiero mandar con unos recuerdos y anécdotas que cargamos los que tenemos tiempo pateando estas calles. Una vez, estaba metido en un restaurante de esos que quedan entre la Avenida 19 de Abril y la calle Sucre, cerca de la Casa de la Cultura. Ahí me puse a hablar con un señor mayor, y el viejo me juraba y me perjuraba que la Bicentenaria la habían construido en los 80 con una sola segunda intención: cavar para buscar el botín de oro en morocotas del general Juan Vicente Gómez.

El cuento del viejo sonaba a pura fantasía, pero tenía su base real. Justo en esa manzana quedaba el despacho presidencial del "Bagre". Ese viejo dictador gobernó a Venezuela con mano de hierro por 27 años. El tipo amasó una fortuna personal grosera, pero hay que reconocerle algo: montó la institucionalidad del Estado moderno, una vaina que el país no había visto en todo el caótico siglo XIX.

¿Túneles para escapar o pura ingeniería?:

El mismo señor me decía que por debajo de la plaza pasaban unos túneles secretos gomecistas para escapar. Claro, la gente del gobierno (los ingenieros y urbanistas de la época) salieron a decir que no eran túneles de escape, sino unos drenajes subterráneos estilo parisino que habían construido para la ciudad. La verdad es que mucho de lo que decía el viejo eran lugares comunes y cuentos de camino. Pero como siempre pasa con la tradición oral, entre tanto mito siempre hay un porcentaje de verdad.

Mi "asalto" juvenil al trono gomecista:

Como en 1987, me acuerdo de una vaina muy cómica que hice. En esa época (yo tendría unos 15 o 16 añitos, imagínense), en el Museo de Arte Contemporáneo de Maracay (MACMA) hicieron una exposición con las pertenencias de Juan Vicente Gómez. Había de todo: cosas enormes, lujos y puras nimiedades cotidianas.

Como yo siempre he dicho que a la gente aquí los museos le importan un pito, las salas paraban solas. En esos tiempos no había cámaras de seguridad, ni esa "libertad vigilada" de hoy en día donde te graban 24/7. Así que, viendo que nadie me miraba, pasé por encima del tubito aterciopelado de seguridad —esos que parecen de banco—, caminé campante y ¡pácata!, me senté en la mismísima silla desde donde Gómez gobernó a Venezuela. Lo único que me faltó fue ponerme sus botas militares, pero el dictador calzaba chiquito y no me quedaron. 🤣🤣 ¡Cosas que uno hace por pura audacia de carajito!

La verdadera geografía del poder:

Echando cháchara de la buena: donde hoy está la plaza quedaba el mero centro del poder. Ahí funcionaba la Casa de Gobierno de Gómez, al lado estaba la casa de su hermana Regina Gómez, y también el edificio de Correos y Telégrafos de la época de Ignacio Andrade. De lo que no hay duda es que ahí mandaba el "Bagre", y justo en la parte de atrás quedaba su casa de residencia, que todavía está en pie: la famosa Casa de Dolores Amelia Núñez. Toda esa manzana, que fue el epicentro de la dictadura, terminó siendo con los años el punto exacto donde nació el comercio moderno del centro de Maracay.

El proyecto de Gustavo Niño: Cuando se pensaba en el clima:

Para levantar la plaza en 1983 por el bicentenario de Bolívar, demolieron todo eso y le encomendaron el diseño al arquitecto Gustavo Niño, el mismo tipo que metió mano en el diseño de algunas estaciones del Metro de Caracas. El tipo hizo su trabajo impecable. Como sabía que Maracay es un horno, diseñó la plaza con una fuente hermosa y todo un tinglado o pérgola pensado para sembrar enredaderas que taparan el sol y bajaran el calor (un detalle ambiental que a los genios del 2015 se les olvidó por completo).

Había un anfiteatro fino donde los fines de semana montaban espectáculos musicales y culturales. También funcionaba la tasca-café de un señor que creo que era español, y unos baños públicos que, aunque los manejaba una gente ahí particular, se mantenían limpios y activos. Además, los dos sótanos de estacionamiento los hicieron con la idea lógica de desahogar el tráfico del centro, y no para buscar las benditas morocotas de Gómez, como me decía el viejo del restaurante.

Lamentablemente, con la remodelación del 2015 mandaron todo eso al caño. Clausuraron el anfiteatro, enrejaron la Plaza Aérea Monseñor Feliciano González y clavaron una pancarta gigante con los ojos del gobierno regional.

Una idea para rescatar el espacio:

Miren, todavía se está a tiempo de salvar ese espacio y devolverle el brillo que tuvo. Deberían recuperar la plaza para la gente y, de paso, armar ahí mismo un micro-museo urbano. Un espacio fino donde se le recuerde a todo el que pase que desde ese mismito suelo gobernó el general Juan Vicente Gómez con mano de hierro, para bien o para mal de la historia de Venezuela. Así, sin complejos ni censuras, se pone la historia a la vista y que cada quien saque sus propias conclusiones.

Luis Eduardo Llanos Cabeza 

Autor y prosumidor cultural 

Otra imagen más de postal turística 

Despacho presidencial de Gómez 



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sábado, 19 de septiembre de 2026

Apuntes Urbanos con IA

¿VENEZUELA; PAÍS DE ARQUITECTURA ÚTIL O DE VITRINA?

Venezuela es un país de arquitectura mayoritariamente sencilla. En nuestra historia, pocas estructuras monumentales logran impresionar a primera vista, quizás porque siempre hemos tenido prioridades humanas urgentes que resolver. Nos hemos convertido, casi sin darnos cuenta, en el país de la eterna emergencia, un lugar donde lo estético suele postergarse ante lo vital. Por eso, nuestras iglesias coloniales y nuestros edificios institucionales históricos son sobrios y discretos: fueron concebidos para ser prácticos, funcionales y cercanos, no para abrumar con opulencia.

Es cierto que existen excepciones magistrales. Caracas alberga la Ciudad Universitaria de la UCV, declarada Patrimonio de la Humanidad, cuyo corazón —el Aula Magna— es un verdadero espectáculo arquitectónico y acústico a nivel mundial. Sin embargo, esta genialidad de Carlos Raúl Villanueva malinterpretó el orgullo regional. En el interior del país, algunas universidades de provincia pretendieron rivalizar con semejante obra cumbre, ignorando sus propias realidades y olvidando otras prioridades estructurales.

Al obviar que la verdadera belleza de sus propios campus radicaba en módulos arquitectónicos prácticos, sencillos y adaptados a su entorno, estas instituciones se embarcaron en proyectos por puro capricho y vanidad. El resultado de ese delirio de grandeza son auténticos elefantes blancos. El caso más dramático es aquel auditorio provincial que lleva más de 40 años convertido en un paquidermo paisajístico: una mole de concreto inacabada, muda y devorada por la maleza. Hoy, cuando alguien contempla esa estructura a lo lejos, no siente admiración; solo suspira con una mezcla de nostalgia, indignación y dolor por lo que pudo haber sido y se desperdició.

Nota del autor del blog: Para mi real saber y entender las universidades son fabricas de conocimientos, tanto nuevos como de ampliación de los mismos, ya publicados o inéditos. Y no una fábrica de títulos o una agencia de movilidad social. El ascenso social es consecuencia de ser universitario real.

Ahora las universidades a veces las han cogido como plataformas de ascenso político, para coleccionistas de medallas y títulos y para pavonearse de sabelotodos unguidos...

Luis Eduardo Llanos Cabeza 

Autor y prosumidor cultural...


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Apuntes Urbanos con IA

Las Fórmulas de la Transición: Entre el Gradualismo y el Veto Colectivo
Hablar de transiciones políticas suele parecer una fórmula mágica o un frío cálculo matemático, pero la realidad es mucho más compleja. En Venezuela, el proceso postgomecista estuvo signado por el gradualismo, una apertura a cuentagotas implementada por los herederos del régimen. Sin embargo, la dirigencia de Acción Democrática, liderada por Rómulo Betancourt, exigía un salto cualitativo hacia la democracia plena. Años más tarde, el propio Betancourt comprendería la necesidad de la moderación: corrigió el rumbo y articuló el Pacto de Puntofijo en 1958, un acuerdo de gobernabilidad democrática que, estratégicamente, incluyó a sectores institucionales vinculados al postgomecismo. Aunque esa configuración inicial mutó rápidamente, abrió paso a fórmulas de coalición como la Ancha Base y a un sólido pacto institucional. En cierto modo, este ecosistema respetaba los espacios políticos ganados a fuerza de voluntad, validando el peso y la legitimidad de los actores involucrados.
El escenario internacional ofrece otros ejemplos de acuerdos cupulares. Los Pactos de la Moncloa en España facilitaron el tránsito de la dictadura franquista a la monarquía parlamentaria mediante el consenso generalizado. Por otro lado, el Frente Nacional en Colombia estableció una alternancia pacífica del poder ejecutivo entre liberales y conservadores para frenar la violencia bipartidista; no obstante, este pacto llegó al colmo de la exclusión democrática al fraguar el fraude electoral de 1970 contra el general Gustavo Rojas Pinilla, demostrando los peligros de los sistemas cerrados. Lograr estos consensos es una tarea titánica; con frecuencia, los hombres de la política y la religión actúan con cerrazón ideológica —como si tuvieran la cabeza llena de corcho mojado— y carecen de la lucidez necesaria para retirarse, incluso cuando la biología y el paso del tiempo les gritan que su momento ya pasó.
Existen otros modelos institucionales dignos de estudio, como la cohabitación francesa —donde un presidente y un primer ministro de distintas tendencias gobiernan en un equilibrio republicano— o la exitosa Concertación de Partidos por la Democracia en Chile, que desmanteló el legado de Pinochet desde sus propias reglas de juego. 
Intentar una cohabitación en la Venezuela contemporánea resulta sumamente complejo, ya que el sesgo totalitario de una de las partes destruye cualquier intento de equilibrio simétrico. Lo mismo ocurre cuando se idealiza la llamada "unión cívico-militar": la experiencia histórica nos advierte que este tipo de alianzas suele degenerar en una junta estrictamente militar. Es una metáfora perfecta de una pecera donde conviven tiburones y sardinas; todos sabemos de antemano quién terminará devorando a quién.
Hoy en día, las propuestas planteadas por figuras de la política estadounidense contemporánea —como Marco Rubio y Donald Trump (el llamado "señor Zanahoria")— sugieren un gradualismo tutelado similar al de la transición española. Sin embargo, Venezuela ya vivió su propio gradualismo a mediados del siglo XX. Por negarse a otorgar a tiempo el voto universal, directo y secreto, el postgomecismo de Eleazar López Contreras y el medinismo de Isaías Medina Angarita lo terminaron perdiendo todo —o casi todo— en el golpe de 1945. 
El verdadero temor al mirar hacia el futuro no es el inicio de una transición hacia las libertades públicas efectivas, sino el riesgo latente de sufrir una regresión autoritaria. El peligro real es que Venezuela repita los trágicos espejismos de Nicaragua o la Rusia postsoviética, donde la promesa de un cambio democrático terminó involucionando hacia un crudo y descarnado canibalismo político.


UN BONUS DE LA IA PARA SEGUIR REFORZANDO LOS ARGUMENTOS.

1. Profundización: El Fracaso del Gradualismo Postgomecista (1935-1945)
El postgomecismo demostró que el gradualismo político es un juego de alto riesgo: si las reformas no avanzan al ritmo de las demandas sociales, el sistema colapsa. Tras la muerte de Juan Vicente Gómez en 1935, el general Eleazar López Contreras asumió el poder con una estrategia de apertura controlada (el Programa de Febrero de 1936). Su objetivo era modernizar el Estado e introducir libertades civiles e institucionales, pero manteniendo un estricto control sobre quiénes participaban y cómo. Su sucesor, el general Isaías Medina Angarita (1941-1945), profundizó notablemente estas libertades: legalizó a los partidos de oposición (incluyendo a Acción Democrática y al Partido Comunista), permitió la libertad de prensa y promovió reformas económicas progresistas como la Ley de Hidrocarburos de 1943.
Sin embargo, el medinismo cometió un error de cálculo fatal al encasquillarse en el método de elección. El presidente de la República seguía siendo elegido de forma indirecta por un Congreso mayoritariamente oficialista. La élite militar-andina del régimen se resistía persistentemente a otorgar el voto universal, directo y secreto para la elección presidencial, argumentando que el pueblo venezolano "no estaba listo" o que se requería una maduración política previa. Este taponamiento institucional cerró la vía pacífica para el relevo del poder. La contradicción de vivir en un país con plenas libertades públicas pero sin derechos políticos plenos llevó a Acción Democrática a aliarse con un sector de militares descontentos (la Unión Militar Patriótica). El resultado fue el golpe de Estado del 18 de octubre de 1945, un quiebre violento que barrió con el medinismo y demostró que la dilación de los derechos políticos termina por devorarse a los propios reformistas.
2. Profundización: El Espejismo de la Transición y el Canibalismo Político en Rusia y Nicaragua
El temor a una transición fallida encuentra sus espejos más oscuros en los procesos de Rusia y Nicaragua, donde la apertura democrática inicial no degeneró en libertad, sino en regímenes autoritarios mucho más sofisticados y feroces.
El caso de Rusia (La década de 1990 y el ascenso de Putin): Tras el colapso de la Unión Soviética en 1991, el gobierno de Borís Yeltsin intentó una transición simultánea hacia la democracia civil y el capitalismo de libre mercado. Sin embargo, la implementación de la "terapia de choque" económica destruyó el aparato social y propició el nacimiento de una oligarquía rapaz que saqueó los bienes del Estado. Esta combinación de caos económico, debilidad institucional y humillación geopolítica generó un profundo resentimiento en la población. El "canibalismo político" de las élites noventeras pavimentó el camino para que en el año 2000 emergiera Vladímir Putin, un exagente de la KGB que prometió orden y estabilidad. Bajo su mando, Rusia devoró sus incipientes libertades públicas, centralizó el poder en el Kremlin y mutó hacia un autocracia nacionalista que persigue ferozmente cualquier disidencia.
El caso de Nicaragua (De la revolución al sultanato dinástico): Tras la caída de la dictadura de Somoza en 1979, el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) instauró un gobierno revolucionario que luego dio paso a una transición democrática formal en 1990, cuando Violeta Barrios de Chamorro derrotó a Daniel Ortega en las urnas. Durante casi 16 años, Nicaragua experimentó una frágil institucionalidad democrática. No obstante, las pugnas, la corrupción de los partidos tradicionales y los pactos de conveniencia (como el famoso "Pacto del año 2000" entre el expresidente Arnoldo Alemán y Daniel Ortega) debilitaron las bases del Estado de derecho. Al regresar al poder en 2007 por la vía electoral, Ortega desmanteló progresivamente los contrapesos democráticos, cooptó los poderes del Estado y el estamento militar, y terminó por instaurar una dictadura familiar e hiperrepresiva. El retroceso nicaragüense demuestra que una transición no blindada institucionalmente es vulnerable a ser devorada por el liderazgo mesiánico.
Ambos análisis refuerzan tu tesis central: las transiciones no son automáticas ni garantizan la libertad por el simple hecho de iniciarse. El gradualismo timorato puede provocar una ruptura violenta (como en 1945), mientras que una transición institucionalmente débil o caótica puede dar paso a una regresión autoritaria irreversible (como en Rusia y Nicaragua).

Luis Eduardo Llanos Cabeza 
Autor y prosumidor cultural. 
Nota del autor del blog: Mi idea es educar y educarme en historia política para un mundo mejor. No quiero demostrar nada, no demuestro facilidad literaria, ni un intelecto madurado. Lo digo porque he visto políticos y explicadores políticos con los egos exacerbados creyéndose dueños de la razón y la verdad.

Concertación Chilena 

Pacto de La Moncloa 

Caldera, Villalba y Betancourt; Pacto de Puntofijo 














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miércoles, 16 de septiembre de 2026

Apuntes Urbanos con IA

La Casona de la Trinidad: la joya que fue codiciada y hoy está en ruinas.

Por: Luis Eduardo Llanos Cabeza (Autor y prosumidor cultural)

La Casona de la Trinidad es uno de los tres únicos referentes de la arquitectura colonial que le quedan a Maracay. Su historia está marcada por la codicia y el poder; por sus pasillos desfilaron los caudillos más aprovechadores de nuestra historia: José Antonio Páez, Joaquín Crespo, Cipriano Castro y Juan Vicente Gómez, entre otros. Sin embargo, su propietario más pintoresco y showcero fue Antonio Fernández de León, el marqués de Casa León.

El marqués era un hombre guabinoso y experto en «brincar la talanquera», una auténtica «estrellita» de la política de su tiempo cuya volatilidad causa hoy risa a algunos e indignación a otros. Curiosamente, terminó exiliado en Puerto Rico, auxiliado económicamente por el propio Simón Bolívar y su hermana María Antonia. Fernández de León fue el tercer propietario del inmueble, el cual recibió originalmente como dote matrimonial. Su nivel de egolatría fue tal que mandó a construir un panteón en la propiedad para que fuera su última morada. Irónicamente, jamás se usó: el hombre falleció desterrado en el Caribe, víctima de sus propias travesuras y de las de aquellos que querían arrebatarle su magnífica y codiciada posesión.

Y es que todos querían quedarse con ese inmueble. La Casona encierra demasiada historia: sirvió de cuartel general a Francisco de Miranda, fue sitio de reunión de grandes próceres y sirvió de resguardo temporal para los inmigrantes alemanes que iban a fundar la Colonia Tovar.

En tiempos más recientes, albergó a unos monjes benedictinos que mantuvieron la estructura en pie hasta que, según cuentan, fueron desalojados en la década de los sesenta. La propiedad pasó entonces a manos del Ministerio de Agricultura y Cría, y a partir de ahí comenzó la perdición. Hoy en día, la casa se deteriora gravemente por la falta de uso, el descuido institucional y la total ausencia de mantenimiento. El golpe de gracia, lamentablemente, se lo dio la trágica explosión de CAVIM.

Ante este panorama, surgen los debates sobre su destino. Unos plantean el aseguramiento definitivo de sus ruinas. Otros, entre los que me incluyo, proponemos una alternativa más ambiciosa: basándonos en la detallada memoria fotográfica que ya existe, propongo buscar arquitectos expertos en la reconstrucción de cascos históricos totalmente destruidos —como se hizo magistralmente en Varsovia tras la Segunda Guerra Mundial—, tanto venezolanos como extranjeros (polacos o húngaros). La idea sería demoler la ruina actual y construir un facsímil exacto de la antigua, histórica y codiciada Casona.

En Maracay ya tenemos experiencias exitosas de este proceder arquitectónico:

La casa del mariscal francés Louis Franchet d’Espèrey: ubicada en Las Delicias, mandada a construir por Gómez como una réplica exacta de la residencia del militar en Francia (hoy sede de la Cuarta División Blindada).

El Pasaje Catalán: una réplica diseñada para que los trabajadores catalanes de los telares de Maracay y El Lactuario se sintieran como en casa.

La Maestranza César Girón: otra joya inspirada en arquitecturas foráneas adaptadas a nuestro contexto. Específicamente en la Plaza de Toros de Sevilla.

Sin embargo, aquí cabe aplicar el dilema de los malos polemistas: "Así como te digo una cosa, también te digo la otra". He pensado que reconstruirla para convertirla en museo o centro cultural quizás no sea la mejor opción. En la Venezuela actual, casi todos los museos están quebrados y, siendo honestos, en medio de la severa crisis económica que vivimos, a la ciudadanía no le interesan los museos como para justificar semejante gasto.

Aun así, si me lo permiten, destrabo un recuerdo: hace muchos años viajé a la isla de Margarita. Allí conocimos a un guía turístico que, muy pulcro con su uniforme y kepis, nos explicaba la historia del Castillo de Pampatar a través de anécdotas sueltas, datos jocosos y relatos vivos de los personajes de la época. Pensando en ello, la Casona de la Trinidad, combinada con la historia traviesa y picaresca de Antonio Fernández de León y José Antonio Páez, tendría un potencial enorme para ofrecer visitas guiadas sumamente amenas y atractivas.

La otra alternativa viable sería consolidar y monumentalizar las ruinas existentes, tal y como se hizo con la Casa Fuerte de Barcelona o el histórico Polvorín de San Mateo (aquel donde, según la historiografía oficial, se inmoló Antonio Ricaurte).

Lo único cierto es que la desidia no puede ser la respuesta. Creo firmemente que algo se puede —y se debe— hacer.

Muchos están interesados en rescatar la casa 


Nota del autor del blog: Dicen que en el instituto padre Antonio Leyh está el cuadro de la santísima Trinidad que era una de las piezas principales de la casona. También hay una maqueta que muestra a grandes rasgos como fue la casona cuando estaba en su máximo esplendor.
Ese cuadro de la santísima Trinidad dizque se lo llevaron al palacio de Miraflores. Habrá que comprobarlo.
La respuesta del Modo IA está lista
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domingo, 13 de septiembre de 2026

Apuntes Urbanos con IA

Las glorias del pasado y las caídas del presente: la ceguera ante el proceso histórico

Por: Luis Eduardo Llanos Cabeza (Autor y prosumidor cultural)

Las glorias del pasado y las caídas del presente a veces no nos enseñan nada. O, mejor dicho, no analizamos el proceso que nos llevó a ellas. Este fenómeno ocurre tanto en la vida personal como en el destino de naciones enteras.

A continuación, presento una lista —no académica, sino genérica y de reflexión general— de países que vivieron momentos extraordinarios de prosperidad o libertades públicas, y que hoy se encuentran sumidos en una alarmante decadencia, sin esperanzas de recuperación a corto o mediano plazo. Para revertir su realidad, tendrían que pasar varias generaciones.

Zimbabue: Antaño considerado el "granero de África" por su superpoderosa agricultura. A pesar de arrastrar serios problemas de segregación contra la población nativa —un poco más atenuada que el apartheid sudafricano, pero segregación al fin—, el país cayó en manos de Robert Mugabe, iniciando una dolorosa y lenta agonía.

Argentina: En su momento fue el "granero del mundo", pero cargaba con graves tensiones sociales. La llegada de Juan Domingo Perón y Evita otorgó derechos elementales a los trabajadores que la oligarquía del pasado les negaba. Sin embargo, desde entonces, el país ha cíclicamente naufragado en severas crisis económicas.

Cuba: De ser una potencia económica y cultural del Caribe, hoy está sumida en la miseria. La implantación de un rígido régimen comunista, sumada al implacable acoso de su vecino, Estados Unidos, terminaron por consolidar la ruina total de la isla.

Myanmar: Gozó en el pasado de libertades públicas y una prosperidad aceptable. Hoy enfrenta severas crisis sociales y de derechos humanos, agravadas por la persecución sistemática contra los rohinyás —una comunidad musulmana acosada tanto por la población como por las fuerzas armadas—, dejando a miles de personas apátridas y sin un territorio donde asentarse.

Irán: Fue un país con notables libertades y una moderada occidentalización, aunque empañado por la ostentación y los excesos del Sah Mohammad Reza Pahlaví. No obstante, la llegada de los Ayatolas empeoró la situación, instaurando un régimen teocrático mucho más rudo y restrictivo.

Venezuela: Una nación con inmensa riqueza petrolera que, a partir de 1945, construyó una economía artificial. Cuando se intentó corregir el rumbo en 1989, el sistema no lo resistió. La posterior llegada del chavismo terminó por desmantelar los aspectos positivos del pasado, ensañándose especialmente contra la institucionalidad.

El factor común de la decadencia

¿Cuál es el patrón que hace que una nación económicamente estable y socialmente funcional caiga en la perversión más oscura? Tras analizar estos casos, identifico los siguientes detonantes:

Incapacidad para distinguir entre el verdadero bienhechor y el malhechor.

Deterioro de la educación y del coeficiente intelectual colectivo.

Destrucción sistemática de las instituciones que sirven como muros de contención. En Venezuela, por ejemplo, el atropello a la institución parlamentaria nació temprano en la república con José Tadeo Monagas.

Culto ciego a la personalidad o a figuras fallecidas hace siglos. Un claro ejemplo es no entender que Hugo Chávez Frías fue simplemente un presidente más, o el exagerado misticismo alrededor de Simón Bolívar.

Gobernantes mediocres y analfabetos funcionales al mando del Estado.

Pérdida de prioridades estatales, donde todo se reduce a una vitrina o espectáculo para el aplauso de la galería.

Concepción del poder como un botín de guerra, donde cualquier cargo ejecutivo se ve como una recompensa personal.

Ausencia de alternancia política en el poder.

Desconocimiento de la historia, presentándola como una epopeya romántica inmaculada en lugar de analizarla críticamente en su justo contexto.

Todo este conjunto de factores desenfoca a las sociedades y las empuja al abismo.

Por el contrario, ¿por qué potencias como Gran Bretaña, Estados Unidos o Canadá parecen inamovibles a pesar de los siglos? El secreto radica en la noción arraigada de su destino histórico. Es lo que Arturo Uslar Pietri magistralmente tituló en uno de sus artículos como "El tema de la historia viva": el pasado no como un mito muerto para adorar, sino como una fuerza institucional activa que guía el presente.

Chávez y Mugabe 



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Apuntes Urbanos sin IA

Las glorias del pasado y las caídas del presente a veces no enseñan nada. O mejor dicho no analizamos el proceso. Se puede hablar en lo personal o de países enteros.

Por ejemplo voy a hacer una lista de países que tuvieron en el pasado momentos extraordinarios, sean de prosperidad o de libertades públicas y hoy están en su perdición más vergonzosa y sin esperanzas de recuperarse a corto o mediano plazo. Tendrían que pasar varias generaciones.

Ésta lista no es académica, es genérica, no voy a ponerme a profundizar más de lo necesario;

Zimbabwe: El granero de África en el pasado, una agricultura super poderosa y problemas de segregación, un poco más suave que Sudáfrica pero segregación -al fin- contra los originarios nacionales. Cayó en manos de Mugabe y la muerte lenta.

Argentina: El granero del mundo pero con problemas sociales graves y llegó Perón y Eva y comenzaron a dar derechos elementales a los trabajadores que los oligarcas del pasado le negaban. Argentina ha pasado por momentos económicos duros.

Cuba: La potencia del Caribe hoy sumida en la miseria. Se implantó malamente un régimen comunista y además de el tremendo acoso de la potencia vecina; EEUU han contribuido a la ruina de la isla.

Mianmar: De tener libertades públicas y una prosperidad aceptable, hoy día tiene severos problemas sociales y de derechos humanos y además el problemas con los rohylyas una comunidad musulmana que ha sido acosada por la población y por las fuerzas armadas, violando severamente sus derechos humanos. Gente sin un territorio donde asentarse.

Irán: era un país con ciertas libertades y occidentalizado de manera moderada hoy parece un califato. Pero el Sha Patlevi no colaboraba con su ostentosidad. Pero después con los Ayolas, fue peor, más rudo.

Venezuela: País rico petrolero, acudió a pie juntillas a partir de 1945 a crear una economía artificial y cuando quiso corregir (1989) no se pudo. Vino el chavismo y acabó con las cosas positivas del pasado. Sobre todo la institucionalidad.

Ahora el factor común que hace que una nación esté relativamente bien económica y socialmente y caiga en la perversion más oscura.

1)- No reconocer entre el bienhechor y el malhechor.

2)- No tener buena educación, buen coeficiente intelectual.

3)- Destrucción sistemática de las instituciones que sirven de muro de contención. En Venezuela se destruyó la institución parlamentaria desde el nacimiento de la república. Fue José Tadeo Monagas.

4)- Culto a la personalidad o a personalidades que ya fallecieron desde hace años. Por ejemplo no entender que el teniente coronel Hugo Chávez Frías fue un presidente más. El exagerado culto a Simón Bolívar.

5)- Gobernantes mediocres y analfabetos funcionales.

6)- No reconocer prioridades. Todo es una vitrina para el público de galería.

7)- Pensar que cualquier cargo ejecutivo o de otra índole es botín de guerra.

8)- La no alternancia en el poder.

9)- No conocer bien la historia y presentarla como una epopeya única. No analizarla y ponerla en su justo punto.

Todo eso y más termina de desenfocar a las naciónes y hacerlas caer en la perdición. 

¿Por que Gran Bretaña, Estados Unidos o Canadá han pasado años y años y años y parece inamovible? El secreto es la noción de su destino histórico o manifiesto. Lo que Uslar Pietri tituló en un artículo; El Tema de la Historia Viva.

Es todo...

Luis Eduardo Llanos Cabeza 

Autor y prosumidor cultural.



Publicado por AlianzaMovilidadSocial en 6:56 No hay comentarios:
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