domingo, 6 de septiembre de 2026

Apuntes Urbanos con IA

La Piqueta del Progreso: así bautizaron a la implacable demolición del tradicional barrio El Saladillo de Maracaibo. Con ella, arrasaron viviendas perfectamente diseñadas para el clima marabino y condenaron a sus habitantes a vivir hacinados en bloques que parecían pajareras. El reflejo de ese fracaso urbanístico quedó a la vista de todos: el elevado de Delicias terminó mocho, amputado de un brazo.

Los vecinos de Veritas, Belloso y Santa Lucía se plantaron con dignidad y no le creyeron el cuento a la mentada piqueta. Y es que juntar «piqueta» y «progreso» en una misma oración, parece una escalada del mal. Piqueta suena a insano, a embuste y a robo. Progreso suena —como cantaba Alí Primera— a que el pueblo se queda flaco mientras los de arriba aumentan de peso. Y no solo peso físico, sino peso de poder y cobres.

Comentario del autor del blog: La demolición de casas en El Saladillo trajo una mejor vista a muchos espacios icónicos hoy día. Se hizo el Paseo Ciencias hoy de La Chinita.

Pero faltó una solución más creativa para los que perdieron sus viejas viviendas.

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