jueves, 23 de julio de 2026

Mensaje de Don Rómulo Betancourt

EN MENSAJE CON MOTIVO DEL XVI ANIVERSARIO DE ACCIÓN DEMOCRÁTICA, RÓMULO BETANCOURT PROCLAMA LA “TESIS ELECTORALISTA” COMO

SOLUCIÓN AL PROBLEMA PRESIDENCIAL DE 1957. (FRAGMENTO)

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VIGENCIA DE UNA CONSIGNA

Este análisis descarnado y realista que se ha hecho de la situación política venezolana no invalida, sino que confirma, la justeza de la consigna enarbolada por los tres partidos nacionales, por la Confederación de Trabajadores de Venezuela y por sectores e individualidades democráticas. La consigna de recla-

mo de elecciones libres y limpias, con derecho de la oposición a postular candidaturas y a defenderlas ante el electorado, y de una amplia amnistía general

para presos y exiliados políticos, continúa manteniendo su vigencia. Tercamente, obstinadamente, hasta el propio 15 de diciembre, debemos seguir solicitando del gobierno que propicie un debate comicial ajustado a requerimientos mínimos de libertad y garantía para la oposición.

Podría argumentarse, y seguramente se argumentará, en contra de ese reiterado reclamo, que resulta inútil y hasta humillante la petición cuando se le

formula a un régimen obstinado en la arrogante negación al pueblo de todo derecho y de cualquier tipo de libertad. Por lo que tiene de aparentemente ra-

zonable ese argumento resulta conveniente contradecirlo.

La insistencia en la afirmación de que las fuerzas democráticas de Venezuela no están propiciando movimientos insurgentes sino comicios pacíficos y limpios ya ha agrupado en torno a esos núcleos dirigentes de la opinión pública a todas las capas sociales. Aun sectores que siempre habían temido un vuelco brusco en la situación política del país está ahora convencidos de que los Partidos de oposición lo que piden y solicitan es nada más y nada menos que lo practicado en toda colectividad civilizada: la escogencia de gobernantes por la vía normal del sufragio.

Más aún, la tesis electoralista, con expresa afirmación de que no se está conspirando ni fomentando revoluciones, ha calado ya en núcleos importantes

de las Fuerzas Armadas. Han sido, hasta ahora, en conjunción con la hipertrofiada Seguridad Nacional, los soportes únicos del despotismo, desasistido como está de asideros en el campo civil. Sólo una minoría de esas fuerzas ha compar-

tido privilegios especiales con la camarilla gobernante, el resto de la oficialidad, de los suboficiales y tropas sienten también el repudio generalizado a un régimen que está comprometiendo el destino nacional. Y si esa vasta gama de hombres de armas descontentos ha mantenido la sumisión disciplinaria acaso sea de-

bido a que hábilmente se les ha hecho creer que los Partidos democráticos se proponen abolir el Ejército y aun aniquilar físicamente a quienes vistan uniforme militar, así como a sus familiares y amigos. La sostenida prédica electoralista y la reiterada afirmación de que no se están fomentando insurgencias violentas contribuirán a desbaratar, definitivamente, ese muro de aprensiones tendido en-

tre las Fuerzas Armadas y el país.

Y, por último, la opinión internacional se ha alineado con mayor receptividad que nunca en torno a la oposición democrática venezolana al ver unidos

a sus partidos políticos, sin recelos ni rivalidades sectarias, en la petición casi obstinada de ejercicio de un derecho consagrado en los textos normativos de las Naciones Unidas y de la Organización de Estados Americanos: el de configurare a Venezuela, con votos y no con balas, un gobierno representativo.

Unidos todos los venezolanos que amen a su país y sientan hondo el compromiso histórico de haber nacido en la misma tierra que dio a Bolívar y a Sucre, debemos conquistar la libertad y recuperar la quebrantada dignidad de la patria. El camino de la lucha cívica: de la resistencia civil vigorosa a la arbitrariedad gubernativa: del reclamo insistente de elecciones libres, es el que estamos recorriendo y que debemos recorrer hasta el propio 15 de diciembre. Desoído ese reclamo justo y pacífico que concuerda con las aspiraciones de la nación, y con normas de derecho público vigente en el mundo occidental, abierta que dará posibilidad de otras formas de lucha y de otros métodos de acción. El ejercicio del derecho de resistencia a la opresión, utilizando para ello todos los recursos imaginables, tendría entonces el respaldo decidido de los venezolanos libres y la comprensión universal.

Las consignas que en esta oportunidad reitera Acción Democrática a su vasta militancia y al pueblo venezolano son las mismas que ha venido enarbolando:

Elecciones libres. Unión de todas las fuerzas democráticas del país, organizadas políticamente o sin militancia partidaria, en un solo frente nacional.

Amnistía política, libertad de presos y regreso de exilados, restitución de las libertades públicas. Conquista de un régimen representativo, surgido de comicios democráticos, que administre con honradez y atienda las necesidades materiales y culturales de las mayorías nacionales.

POR UNA VENEZUELA LIBRE Y DE LOS VENEZOLANOS

(firmado) Rómulo Betancourt

Puerto Rico, 13 de septiembre de 1957

Fuente: Venezuela Democrática, n° 15, México,

D.F., septiembre de 1957, p. 15.

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