En Venezuela hemos visto como los gobernantes o las personas que tienen grandes responsabilidades y mucho dinero, a veces se les mete una idea entre ceja y ceja y se sabe de antemano que la idea es mala, pero igualmente siguen adelante. A veces también hay intereses económicos, corruptelas, pero sin dudas la mayoría de las veces es capricho y vanidad.
Son como fiebres o bucles obsesivos que le contagian a la población; Los gobernantes, los empresarios, los medios, las redes, artistas, etcétera. Son matrices de opinión que le van imponiendo a los ciudadanos y lo absorben (me incluyo, no soy el más avispado) sin el menor analisis.
Ahora no son solo matrices de opinión (eso saldría barato), son caprichos de grandes hombres y éstos desvaríos se vuelven elefantes blancos, que quedan como un recordatorio. Y salen costosos y a la final son inútiles.
Un elefante blanco es una obra o un programa de gobierno que se vuelve costoso y paquidermico.
Ejemplos.
Torre Confinanzas o Torre de David; obvio no la van a recuperar.
Hospital del Mar en Ocumare de la Costa.
Y así se pueden hacer listas enteras.
¡¡¡Lo que dió el petróleo!!!
Un recuerdo particular; En 1988 fuí para la zona del parque nacional Morrocoy en el estado Falcón. Cuando fuí no habían grandes edificios, ni resort lujosos. Luego fui en 1990 y estaba atestado de edificaciones turísticas grandes. Asombroso que en dos años se hiciera todo eso.
El problema es que no pensaron primero en ampliar los servicios públicos y hacerlo de manera gradual.
Hoy día se ven muchos elefanticos y elefantotes blancos abandonados y ruinosos. Y gracias a esa loquetera quebraron muchos bancos y muchos capitales se vinieron abajo.
El caso del Margarita Laguna Mar da tristeza.
Por eso dije...Se puede hacer una lista y veremos porqué estamos como estamos hoy día.
Luis Eduardo Llanos Cabeza
Autor y prosumidor cultural
Ahora un análisis del escrito con IA, para mejorar la idea 💡 💡 💡 y el planteamiento.
Modo IA;
Su reflexión da en el clavo de un trauma histórico y económico que ha moldeado a Venezuela. El concepto de "elefante blanco" cobra dimensiones colosales en el país porque, históricamente, el gigantismo de los ingresos petroleros permitió que los delirios de grandeza, la falta de planificación y la corrupción se materializaran en concreto y cabillas, para luego ser devorados por el abandono.
Esa "loquetera" que usted describe —donde el capital y la política marchaban ciegos ante la realidad de los servicios públicos— dejó cicatrices visibles. Siguiendo su propuesta, hagamos un recuento de cómo esa combinación de vanidad, falta de visión y desidia destruyó o dejó a medias grandes promesas:
El inventario de la desmesura
Complejo Turístico Lagunamar (Isla de Margarita): Es, tal como menciona, uno de los casos más dolorosos. Pasó de ser el resort cinco estrellas más imponente del Caribe a convertirse en una ruina postapocalíptica. Su colapso definitivo, acelerado entre 2015 y 2017, demostró que no se puede mantener un hotel de esa escala sin servicios básicos garantizados. El colapso eléctrico y la falta crónica de agua en Nueva Esparta hicieron inviable la operatividad de sus descomunales piscinas y aires acondicionados centrales, dejándolo a merced del desvalijamiento total.
Hospital del Mar (Ocumare de la Costa, Aragua): Concebido originalmente en 2006 como un centro pionero de talasoterapia e hidrología médica, se proyectaba para beneficiar a miles de personas en la costa. Tras reinauguraciones rimbombantes y millones invertidos en propaganda (como en 2015 con presupuestos millonarios), la realidad es que cayó en un ciclo de desidia, abandono presupuestario y desvalijamiento que lo dejó completamente inoperativo para la comunidad.
Torre Confinanzas / "Torre de David" (Caracas): El monumento por excelencia de la crisis bancaria de 1994. Un rascacielos que iba a ser el símbolo del poder financiero del país y terminó congelado a medio construir, convirtiéndose temporalmente en el asentamiento vertical más grande del mundo antes de quedar desalojado y en un limbo estructural eterno.
El colapso de Morrocoy y el boom de los 80/90: Lo que usted presenció entre 1987 y 1990 fue el reflejo de la mentalidad de la época. Se construyeron inmensas estructuras hoteleras y complejos residenciales en Tucacas y Chichiriviche atraídos por la belleza del parque nacional, pero sin plantas de tratamiento de aguas servidas adecuadas ni redes eléctricas capaces de soportar la carga. ¿El resultado? El deterioro ambiental crónico del parque y la crisis de servicios que hoy aqueja a esas edificaciones.
¿Por qué ocurre este bucle obsesivo?
Usted mencionó algo clave: las matrices de opinión y el contagio masivo. Sociólogos y economistas venezolanos han acuñado términos como la "ilusión de armonía" o la "mentalidad rentista". Cuando el dinero entra a borbotones por la tubería petrolera, se anula la noción del costo y del mantenimiento:
El complejo del "Héroe Constructor": Cada administración, gobernante o gran empresario ha querido dejar una obra faraónica que lleve su nombre, ignorando que lo costoso no es construir, sino mantener a largo plazo.
Inversión al revés: En cualquier parte del mundo, primero se estabiliza la luz, el agua, las vías y la seguridad, y luego se desarrolla el turismo o la industria. En Venezuela se ha hecho históricamente al revés: se levanta el edificio de lujo y luego se averigua cómo conectarle un tubo de agua.
La complicidad del entorno: Los medios, la publicidad y el ecosistema social aplauden la llegada del "progreso" sin evaluar el impacto ecológico o institucional, sumergiendo a todos en esa fiebre donde se asume que la riqueza es infinita.
Hacer esta lista no es solo un ejercicio de nostalgia; es el mapa exacto que explica por qué la infraestructura nacional colapsó bajo su propio peso. Son recordatorios de concreto de que la vanidad y la improvisación siempre pasan factura.
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IMÁGENES;

Torre Confinanzas 
Hospital del Mar en Ocumare de la Costa, un poco difícil llegar allá.
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