La autoayuda no es filosofía, es un negocio. La filosofía y la teología no son determinismos.
Puede ser que en algo ayuden a tener las herramientas para uno reflexionar de manera constante para mejorar y corregir ciertos defectos que nos traen inconvenientes en la vida cotidiana.
Inconvenientes familiares o con compañeros y amigos.
Pero la corrección la hace uno mismo, con la capacidad de discernimiento que Dios nos dió.
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