martes, 12 de mayo de 2026

Artículo de Prensa de Víctor Raúl Haya de la Torre

REPERTORIO AMERICANO, XXIV, Num. 14 (23 de abril de 1932)

Víctor Raúl Haya de la Torre 

Aprismo y comunismo

EL APRISMO NO ES COMUNISMO

Mil veces ya hemos ratificado esta declaración terminante: el aprismo no es comunismo. Y no es comunismo, no porque los apristas lo declaremos. Nuestra afirmación esta fundada en el propio Marx. El comunismo científico, no el primitivo de los pueblos primarios ni el utópico y verbal de los fantaseadores revolucionarios, es una etapa social y económica posterior al industrialismo capitalista. La gran industria crea al gran proletariado, y cuando éste ha evolucionado suficienteinente hasta alcanzar un alto grado de conciencia y de cultura, es que el comunismo es posible. Del examen realista de nuestras clases sociales ... hemos llegado a la conclusión de que nuestro proletariado es incipiente como incipiente es nuestra industria. Hemos visto también que nuestro proletariado no es el proletariado manufacturero de los paises verdaderamente industriales. Nuestra industria es mayormcnte extractiva, de materia prima o medio elaborada. Consecuentemente, el grado de progreso cultural de nuestro proletariado es menor, es más lento que el de los proletariados de la gran industria, que "forjan la máquina" y producen la manufactura. Un pueblo es verdaderamente industrial "cuando produce los instrumentos de producción", cuando hace la máquina, quando extrae y utiliza el hierro. Nuestros pueblos importan la máquina, nuestro proletariado aprende a manejarla, pero no puede forjarla. Por eso, nuestro industrialisino es económicamente colonial e incipiente y nuestro proletariado como clase no puede gobernar aún.

De otro lado, la industrialización del país de que hablaba en sus discursos el señor Leguía y que hoy repiten muchos de nuestros viejos políticos, resulta una vana palabra. Industrializar el Perú, cómo Estados Unidos, Inglaterra, Alemania o el Japón, ha de ser por varias edades imposible. Imposible aún cuando imperara el socialismo en el mundo. Porque la competencia y la superproducción industrial de hoy no lo permiten; porque el costo de producción de una industria manufacturera en el país no tolerarïa concurrir con la de los países que han alcanzado un alto grado de evolución económica, social y técnica. Y aún cuando el socialismo fuera el sistema económico mundial, superindustrializar a nuestros pueblos sería retornar a la "anarquía de la producción" que es el término científico de Marx para señalar como origen de las crisis del capitalismo el afán de producir excesivamente, bajo el empuje de la competencia, más de lo que el consumo del mundo necesita o puede absorber.

Los apristas hemos sostenido y sostenemos también que la realidad de Rusia no es la realidad del Perú. La posiciön, extension y aislamiento geográfico de Rusia, su estupenda riqueza en productos naturales, su grado anterior de evolución industrial manufacturera y la característica psicológica de su pueblo, han permitido el gigantesco y transcendental experimento que hoy realiza cuyo resultado es aventurado prever, pero cuya importancia es absurdo desconocer. Sin embargo, expresivo de la complejidad de los fenómenos económicos y sociales, aún en los pueblos que han alcanzado un alto grado de industrialización, el hecho histórico de que naciones más avanzadas que Rusia por su industrialismo, con prolrtariados que confinan númericamente con la mayoría de su población total, con problemas gravísimos de desocupación y crisis financiera, que están vecinos a Rusia, comb Alemania o cercanos a ella, como Inglaterra, no hayan seguido el camino de la revolución. Si hemos de aceptar con Marx el determinismo histórico, no es posible dejar de reconocer la trascendencla de experiencias tan palmarias ni olvidar que implican lecciones importantísimas para la apreciación de realidades como la nuestra.

Los mismos comunistas están seguros de la imposibi1idad de implantar inmediatamente el sovietismo nuestros paises. En un libro interesante del escritor colombiano Cuadros Caldas, soldado de la revolución mexicana y observador realista de los fenómenos de nuestra América, se analizan las profundas diferencias entre el aprismo y el comunismo y se cita, de un editorial del diario del Partido Comunista Francés "L'Humanité", la opinión de los comunistas europeos sobre nuestra América. En esa cita se reconoce de acuerdo con el marxismo, que los pueblos latinoamericanos no están listos para el comunismo y deben cumplir previamente su "etapa democrática de evolución política". (Véase el libro El comunismo criollo por J. Cuadros Caldas, México, 1930)

De otro lado, son bien conocidas las campañas del comunismo contra el APRA. Mientras el aprismo quiere "cumplir la etapa democrática", organizar constructivamente el Estado, educar, mejorar, defender y capacitar a las clases productoras del país, el comunismo propugna la "agitación permanente" entre los obreros de las industrias extractivas, para entorpecer la producción y favorecer el progreso de las industrias similares en Rusia. El azúcar, el algodón, el petróleo, etc., latinoamericanos compiten en los mercados mundiales con los de Rusia. Contribuir a su no producción en paises como el nuestro es favorecer la producción rusa. Por más que sepamos que todas esas industrias en el pais pertenecen casi totalmente a manos extranjeras y dejen muy poco al Perú, debemos tener en cuenta que el resultado inmediato del plan comunista sería la miseria de nuestra población laborante sin expectativas inmediatas de mejoramiento por no estar preparada para controlar la producción y gobernar el Estado por si misma, cömo hemos demostrado.

Esta profunda diferencia entre el comunismo criollo -cuya propaganda ha ayudado El Comercio- y el aprismo, es bastante para demostrar nuestra definida posición frente al comunismo, y a la labor negativa y odiosa de sus malos agentes en países como el nuestro, atentatoria contra la vida y progreso de las mismas clases que pretende defender. For eso hemos visto que mientras El Comercio y los representantes del civilismo en la Constituyente, invocan a los comunistas criollos para atacar al aprismo, nuestro Partido -Consciente de su misión defensora del pueblo- es blanco de los odiosos ataques de esa alianza inexplicable. 

Víctor Raúl Haya de la Torre 

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